
El 46% de los trabajadores en Argentina no tomó vacaciones en el último año, principalmente por falta de poder adquisitivo, según datos de Bumeran. En este contexto, muchos quisieran acceder a otros beneficios para compensar la imposibilidad de tener un período de descanso.
Entre los que no faltaron al trabajo, el 56% identificó la falta de recursos económicos como el principal motivo. El 21% atribuye esta situación a un cambio de trabajo.
La tendencia a posponer las vacaciones va acompañada de otras preferencias. de acuerdo a Según el informe, el 29% de los empleados en Argentina preferiría una reducción de jornada laboral en lugar de tomar días libres.

Este comportamiento también se registra en la región: en Perú, el 45% de los trabajadores optaría por jornadas más reducidas; en Panamá, el 40%; en Ecuador, 36%; y en Chile, el 33%.
El informe indica que el 22% de los empleados priorizarán otros beneficios frente a las vacaciones. Entre las opciones más valoradas, el 44% optó por un buen salario, el 21% favoreció la posibilidad de trabajar a distancia, el 15% optó por incentivos económicos adicionales, el 10% prefirió trabajar sin horario fijo y el 6% seleccionó días libres ocasionales. Otros tipos de prestaciones representaron el 4% restante.
Quienes pudieron tomar vacaciones en el último año eligieron en su mayoría destinos dentro de la costa atlántica bonaerense (24%). Otras ubicaciones representaron el 22%, destacándose el Caribe como la principal opción. El 16% viajó a Brasil y el 13% a la Patagonia, según datos recabados por Bumeran.

Mientras tanto, el 56% de los trabajadores dice que tener días adicionales de vacaciones es un factor clave a la hora de elegir un nuevo trabajo. Además, el 95% cree que este debería ser un beneficio ofrecido por todas las organizaciones.
En una línea similar a lo comentado, el último informe de Zentrix Consultora indica que el 39,3% de la población declara no tener recursos económicos para viajar este verano, «convirtiendo el acceso al descanso en un umbral social que separa la estabilidad de la vulnerabilidad. Incluso entre quienes mantienen una cierta capacidad para viajar, las estrategias de ajuste como las escapadas, el turismo local confirman que prevalece la decisión económica o la fuerza que predomina».
El mismo informe precisa que el 77,6% de los argentinos afirma que su salario ha perdido con la inflación y ese deterioro tiene un impacto total en la autopercepción social: el 64% de la población hoy se define como clase media baja o media baja, lo que muestra la presión sostenida sobre el ingreso real a lo largo del año.
Al mismo tiempo, la percepción de la situación económica del país muestra un marcado deterioro: el 55,3% la valora negativamente, muy por encima de la valoración de la situación personal, lo que confirma un clima macroeconómico percibido como más crítico que la experiencia individual.
En contraste con el aumento de las dificultades económicas y la imposibilidad de acceder a las vacaciones, las estadísticas muestran que los viajes al extranjero siguen una tendencia al alza. Este fenómeno aumenta la brecha entre quienes pueden afrontar el costo de viajar a destinos internacionales y quienes ven limitadas sus opciones por la pérdida de poder adquisitivo, consolidando una marcada diferencia.
Los operadores turísticos están notando una tendencia creciente hacia viajes más cortos y presupuestos más ajustados. Es un fenómeno que se ha visto principalmente durante los últimos fines de semana largos.





