Recibir una carta de despido puede generar incertidumbre, especialmente cuando la persona trabajadora considera que las razones alegadas por la empresa no son suficientes o que no se han respetado sus derechos. En España, un despido no siempre es automáticamente válido por el simple hecho de que la empresa comunique la extinción del contrato. La legislación laboral establece diferentes categorías y consecuencias según las circunstancias de cada caso.
Conocer la diferencia entre despido procedente, improcedente y nulo, saber qué indemnización puede corresponder y actuar dentro de los plazos establecidos resulta fundamental para proteger los derechos laborales. El Estatuto de los Trabajadores regula las consecuencias del despido improcedente y establece, con carácter general, una indemnización de 33 días de salario por año de servicio, con determinados límites.
¿Qué es un despido improcedente?
El despido improcedente es aquel que, tras la correspondiente impugnación, no queda suficientemente justificado conforme a las exigencias legales o en el que la empresa no ha cumplido correctamente los requisitos establecidos para el despido.
La calificación de improcedencia no depende únicamente de la opinión del trabajador o de la empresa. En caso de conflicto, puede ser determinada mediante un acuerdo alcanzado durante la conciliación o por resolución judicial.
Por este motivo, una persona que considere que ha sido despedida injustamente debe revisar cuidadosamente la carta de despido, las causas indicadas por la empresa, su antigüedad, salario, contrato, convenio colectivo aplicable y cualquier otra circunstancia relevante.
Diferencias entre despido procedente, improcedente y nulo
Estas tres calificaciones tienen consecuencias diferentes y conviene conocerlas antes de decidir cómo actuar.
Despido procedente
El despido procedente es aquel en el que se acredita la causa alegada por la empresa y se han cumplido los requisitos legales correspondientes. En este supuesto, la extinción del contrato mantiene su validez.
La procedencia puede estar relacionada con causas disciplinarias o con determinadas causas objetivas, dependiendo del tipo de despido y de las circunstancias concretas.
Despido improcedente
El despido improcedente se produce cuando no queda acreditada suficientemente la causa alegada o cuando existen incumplimientos relevantes de los requisitos exigidos.
Cuando un juzgado declara la improcedencia, el artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores establece que, con carácter general, la empresa debe optar entre readmitir al trabajador o pagar la indemnización legal correspondiente.
Despido nulo
El despido nulo tiene una consecuencia diferente y especialmente relevante: cuando concurren las circunstancias legalmente previstas para declarar la nulidad, la consecuencia general es la readmisión inmediata de la persona trabajadora, junto con los efectos económicos correspondientes.
La nulidad puede estar relacionada, entre otros supuestos, con vulneraciones de derechos fundamentales o con determinadas situaciones especialmente protegidas por la legislación laboral.
Por ello, no todos los despidos que parecen injustificados deben analizarse exclusivamente desde la perspectiva de la improcedencia. Las circunstancias concretas pueden cambiar completamente las consecuencias jurídicas.

¿Qué indemnización corresponde por despido improcedente?
Cuando el despido es declarado improcedente y la empresa opta por la indemnización, la regla general prevista en el artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores es de 33 días de salario por año de servicio, con prorrateo por meses de los periodos inferiores a un año y un límite máximo de 24 mensualidades.
Esto significa que el cálculo depende principalmente de tres elementos:
- El salario que corresponda utilizar para el cálculo.
- La antigüedad reconocida en la empresa.
- El límite máximo establecido legalmente.
¿Cómo se calcula la indemnización?
De forma simplificada, el cálculo parte del salario diario y de los años de servicio.
Por ejemplo, una persona con una determinada antigüedad y salario tendrá derecho a una cantidad proporcional a esos años trabajados, aplicando los 33 días por año previstos legalmente y el correspondiente prorrateo de los periodos inferiores al año.
No obstante, el cálculo real puede requerir una revisión más detallada. Conceptos salariales, pagas extraordinarias, variables, complementos y posibles diferencias entre salario contractual y salario realmente percibido pueden influir en la cuantía.
También deben tenerse en cuenta determinadas reglas transitorias para contratos con antigüedad anterior al 12 de febrero de 2012, ya que pueden afectar al cálculo de la indemnización en determinados casos.
¿La empresa siempre puede elegir entre readmisión e indemnización?
Como regla general, cuando una sentencia declara la improcedencia, corresponde a la empresa elegir entre readmitir al trabajador o indemnizarlo, dentro del plazo legal establecido.
El artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores señala que la opción debe realizarse en el plazo de cinco días desde la notificación de la sentencia. Si se opta por la readmisión, pueden existir salarios de tramitación en los términos previstos legalmente.
Existen, además, determinadas situaciones en las que las reglas de opción pueden presentar particularidades, por ejemplo cuando la persona trabajadora tiene la condición de representante legal de los trabajadores.
¿Cuánto tiempo hay para reclamar un despido?
Uno de los aspectos más importantes es el plazo. La persona trabajadora dispone, con carácter general, de 20 días hábiles para impugnar el despido.
Se trata de un plazo especialmente breve. Por ello, no resulta recomendable esperar a que la empresa o la persona trabajadora aclaren informalmente la situación antes de tomar medidas.
Los días hábiles deben calcularse correctamente, teniendo en cuenta las reglas aplicables al procedimiento laboral y los efectos de la presentación de la solicitud de conciliación correspondiente.
¿Qué ocurre si pasan los 20 días hábiles?
Dejar transcurrir el plazo puede provocar la pérdida de la posibilidad de impugnar el despido en los términos legalmente previstos.
Por esta razón, ante una carta de despido, resulta conveniente consultar cuanto antes la documentación con profesionales especializados en Derecho Laboral.
En Barcelona, una persona que necesite analizar su situación puede recurrir a Abogados Laboral Barcelona para recibir orientación sobre la viabilidad de una reclamación y sobre los pasos que deben seguirse.
Los Abogados Laboralistas Barcelona pueden revisar la carta de despido, comprobar si las causas están correctamente formuladas, analizar la antigüedad y el salario y determinar si existen argumentos para solicitar una declaración de improcedencia o nulidad.
La elección del profesional también debe corresponderse con la naturaleza del problema. Los Abogados Laboral Barcelona se ocupan específicamente de conflictos relacionados con contratos, despidos, salarios, modificaciones de condiciones laborales y otras cuestiones propias del ámbito laboral. Los Abogados Penal Barcelona, por el contrario, desarrollan su actividad principalmente en asuntos de naturaleza penal, por lo que no deben confundirse ambas especialidades.
Pasos para reclamar un despido que se considera injusto
Cuando una persona trabajadora considera que su despido no está justificado, conviene actuar de manera ordenada.
1. Conservar la carta de despido
La carta de despido es uno de los documentos fundamentales. Debe conservarse junto con el contrato, nóminas, comunicaciones empresariales y cualquier otra documentación relacionada con la relación laboral.
2. Revisar la fecha efectiva del despido
Es importante identificar correctamente la fecha en la que finaliza la relación laboral, porque el plazo para impugnar el despido es limitado.
3. No firmar documentos sin revisarlos
Si la empresa entrega documentos para firmar, la persona trabajadora debe comprender exactamente qué está firmando. Una firma de recepción no necesariamente equivale a estar de acuerdo con el contenido, pero cada documento debe analizarse individualmente.
4. Solicitar asesoramiento laboral rápidamente
La rapidez es especialmente importante por el plazo de 20 días hábiles. Un profesional puede estudiar la documentación y valorar las posibilidades de reclamación antes de que expire el plazo.
5. Intentar la conciliación previa cuando corresponda
En los procedimientos de despido, normalmente debe realizarse el trámite de conciliación administrativa previa antes de acudir al juzgado, salvo las excepciones previstas legalmente.
Este procedimiento permite intentar alcanzar un acuerdo con la empresa. Si no existe acuerdo, el procedimiento puede continuar ante el Juzgado de lo Social competente.
6. Presentar demanda si no existe acuerdo
Cuando la conciliación no resuelve el conflicto, la persona trabajadora puede continuar con la vía judicial para que se determine la calificación del despido y, en su caso, las consecuencias económicas o laborales correspondientes.

¿Se puede cobrar el paro mientras se reclama el despido?
La impugnación del despido y el acceso a la prestación por desempleo son cuestiones diferentes. El SEPE establece que no es necesario presentar una demanda contra el despido para solicitar la prestación por desempleo, ni es imprescindible esperar a que un juzgado determine si el despido es procedente, improcedente o nulo.
El despido constituye una situación legal de desempleo, siempre que se cumplan los requisitos exigidos para acceder a la prestación.
Por tanto, reclamar el despido no significa necesariamente que la persona tenga que renunciar a solicitar el paro mientras se resuelve el conflicto.
¿Qué documentos conviene preparar para reclamar?
Para realizar un análisis completo del caso, resulta útil reunir:
- Carta de despido.
- Contrato de trabajo.
- Últimas nóminas.
- Vida laboral.
- Convenio colectivo aplicable.
- Comunicaciones mantenidas con la empresa.
- Documentación relacionada con sanciones anteriores, si existen.
- Justificantes de variables o complementos salariales.
- Documentación que pueda acreditar las circunstancias alegadas por cualquiera de las partes.
Cuanta más información pueda analizar el profesional, más sencillo será determinar si existen argumentos para cuestionar el despido y calcular correctamente las cantidades que pudieran corresponder.
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Un despido debe analizarse caso por caso
Un despido puede parecer injusto a primera vista, pero su calificación jurídica depende de numerosos factores. La empresa debe cumplir las exigencias legales correspondientes al tipo de despido y acreditar, cuando proceda, las causas que fundamentan su decisión.
Por su parte, la persona trabajadora tiene derecho a impugnar la decisión empresarial cuando considere que no se ajusta a Derecho.
La clave está en no dejar pasar el plazo de 20 días hábiles, conservar toda la documentación y solicitar asesoramiento especializado con rapidez. Una revisión profesional puede marcar la diferencia entre perder la oportunidad de reclamar y defender adecuadamente los derechos laborales.
El despido improcedente y su indemnización están regulados principalmente por el Estatuto de los Trabajadores, pero el resultado concreto depende de las circunstancias de cada relación laboral. Por ello, antes de aceptar una cantidad, firmar un acuerdo o renunciar a una reclamación, resulta recomendable comprobar que el cálculo y las consecuencias jurídicas son correctos.








