
El cierre de 2025 volvió a poner en evidencia un escenario ganadero atravesado por tensiones estructurales, que demuestran que la actividad ««Está atravesando una etapa de transición compleja, marcada por la escasez de finanzas, la recomposición de los precios y un delicado equilibrio entre producción, consumo interno y exportaciones». señaló el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de la Carne (ciccra), Miguel Schiariti.
Según el directivo, las cifras del año no deben leerse como un fenómeno aislado sino como el resultado de un proceso que se acumula campaña tras campaña. «Los datos son claros y, lejos de ser temporales, reflejan las consecuencias acumuladas de varios años de sequía, liquidación de existencias y disminución de la producción de terneros», advirtió Schiariti. explicando que el ciclo ganadero implica limitaciones productivas que se traducen en una menor oferta y presiones constantes en el mercado.

La composición de la tarea también generó señales de alerta para el futuro, según el informe elaborado por Ciccra dado que –a pesar de la participación de las mujeres disminuyó ligeramente en el acumulado: se mantuvo en valores aún elevados, planteando dudas sobre la velocidad de la recuperación del rodeo. En palabras del jefe de Ciccra, «La reposición de existencias será lenta y requerirá condiciones macroeconómicas y productivas estables para consolidarse».
En este contexto de menor oferta, El precio del inmueble se convirtió en una de las variables más sensibles del año. Desde mediados de 2025, el mercado inició un proceso de recomposición que se aceleró hacia finales de año, impulsado por la escasez y la competencia por las granjas terminadas. El valor del kilo vivo acumuló una suba del 62,3% y alcanzó, en términos reales, uno de los niveles más altos de los últimos quince años.

Como era de esperar, La subida del mercado financiero tuvo un impacto directo en los precios minoristas. Los recortes en la carne vacuna impulsaron los aumentos en la categoría de alimentos y bebidascondicionando el poder adquisitivo de los consumidores y reacomodando el conflicto con otras carnes. Sin embargo, el comportamiento del consumo dejó un hecho inesperado: Paradójicamente, mientras la producción total de carne cayó un 1,1% interanual, iEl consumo interno mostró una ligera recuperación se sitúa en 48,4 kg/año per cápita.
La explicación, según Ciccra, estuvo directamente asociada al desempeño exportador, «principalmente por el ajuste de las compras chinas en el primer semestre del año». En total, la eexportaciones de carne vacuna Cayeron un 9,5% respecto al récord de 2024, para un total de 846,4 mil toneladas r/c/h, lo que significó más volumen disponible para el consumo local.






