
A partir del 1 de enero de 2026, Panamá estableció un cupo de exportación cero para las especies de tiburones y rayas incluidas en los anexos del Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES)medida que prohíbe totalmente las exportaciones comerciales internacionales de estas especies, así como de sus productos, subproductos, partes o derivados.
La decisión, anunciada por el Ministerio de Medio Ambiente (MiAmbiente), apunta a reducir la presión comercial internacionalpara prevenir sobreexplotación y ganar tiempo para fortalecer la información científica, los sistemas de seguimiento poblacional y los mecanismos de control y trazabilidad.
MiAmbiente Explicó que el cupo cero se mantendrá vigente hasta que se realicen investigaciones científicas por especies, se realice un monitoreo efectivo de la población y se fortalezcan las acciones de trazabilidad y control de ejemplares y transacciones asociadas.
Simplemente están exentos de esto. prohibición usos científicos, médicos, educativos y aquellos requeridos para la aplicación de la ley en procesos judiciales o forenses, los cuales deberán cumplir previamente con procesos de autorización formal.

En el caso específico de tiburón azul (Prionace glauca), especie incluida en el Apéndice II de CITES, Panamá decidió aplicar también la cuota cero como acción preventiva encaminada a contribuir a la recuperación de la población.
Aunque esta especie no está clasificada como en peligro crítico, enfrenta una aa fuerte presión por la pesca selectiva y la captura incidental, impulsadas por la demanda internacional de carne y aletas.
El comercio mundial de productos de tiburón se concentra principalmente en dos renglones: aletas y carne. Las aletas siguen siendo el producto más valioso y se utilizan tradicionalmente en la sopa de aleta de tiburón, un plato con fuertes raíces culturales en porcelana y otras comunidades asiáticas, históricamente asociadas con banquetes, celebraciones y estatus social.
Aunque en los últimos años ha habido campañas de sensibilización y cambios en el consumo, la demanda persiste en los mercados del este asiático, con Hong Kong como uno de los principales centros de reexportación del mundo.
Más allá de Asia, la carne de tiburón también tiene mercados relevantes Europa y América Latina. Países como Italia Se encuentran entre los mayores importadores de carne de tiburón para consumo humano, mientras que en Brasil este producto se comercializa masivamente bajo el nombre genérico de «cação», que a menudo oculta al consumidor la especie real que está comprando.
Esta demanda internacional ha contribuido a la captura de millones de tiburones cada año, afectando la sostenibilidad de múltiples especies.
Crimen ecológico
Uno de los aspectos más controvertidos de este comercio es el llamado aletas de tiburónuna práctica que consiste en cortar las aletas del tiburón y devolver el cuerpo al mar, a menudo todavía vivo.

Este método, ampliamente considerado un crimen ecológico por sí solo crueldad y desperdiciofue impulsado durante décadas por el alto valor comercial de las aletas y es uno de los principales factores que explican el colapso poblacional de varias especies.
Aunque muchos países han prohibido esta práctica, su completa erradicación sigue siendo un desafío en aguas internacionales y en flotas con controles laxos.
La decisión de Panamá está alineada con una tendencia global. En los últimos años, varios países han adoptado prohibiciones o fuertes restricciones al comercio de productos de tiburón.
El Reino Unido aprobó una ley que prohíbe la importación y exportación de aletas de tiburón en todo su territorio. En Estados Unidos y Canadá existen leyes federales en contra aletas y, en varios estados y territorios, también se ha prohibido la posesión y venta de aletas.
Estas medidas apuntan no sólo a detener la sobreexplotación, sino también a cerrar los mercados que apoyan financieramente estas prácticas.
cambio de ley
En PanamáLa agenda de conservación marina no se limita a cuotas de exportación nulas. Al mismo tiempo, el subcomité de la Comisión de Población, Medio Ambiente y Desarrollo de la Asamblea nacional el análisis y consulta del proyecto de ley núm. 274, que modifica, adiciona y deroga disposiciones de la Ley 9 de 1 de marzo de 2006, con el objetivo de restaurar y conservar las poblaciones de tiburones y rayas en el país.
La reunión estuvo presidida por la representante Graciela Hernández, presidenta del subcomité, y contó con la presencia de representantes de la Autoridad de Recursos Hídricos de Panamá (ARAP), la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), MiAmbiente y pescadores artesanales, entre otros actores.

Durante la sesión se analizó el alcance de la iniciativa legislativa y su impacto ambiental, técnico y socioeconómico. Representantes del sector pesquero expresaron observaciones e inquietudes, las cuales fueron escuchadas como parte del proceso de consulta.
La Comisión de Población, Medio Ambiente y Desarrollo informó que la próxima reunión del subcomité se llevará a cabo el día jueves 29 de enerocon el fin de continuar el análisis de la factura y recaudar los aportes de los diferentes sectores involucrados.
Con estas acciones Panamá pretende fortalecer su marco jurídico ambiental y pesquero y cumplir con sus compromisos internacionales en materia de comercio legal y sostenible de especies silvestres.
La participación cero de exportarsumado al debate legislativo en curso, marca un giro más estricto en la gestión de los recursos marinos y ubica al país dentro del grupo de naciones que están endureciendo sus políticas contra el comercio de tiburones y rayas, en un contexto de creciente presión sobre la biodiversidad marina.






