
Las movilizaciones que agricultores catalanes han llevado a cabo este jueves y viernes en varios enclaves del territorio, han puesto de relieve la preocupación del sector por el impacto que puede tener el acuerdo comercial ratificado entre la Unión Europea y Mercosur. La preocupación se ha centrado en los posibles beneficios de este pacto que no afecta a los pequeños productores y queda en manos de los grandes inversores, según explican representantes del sector en declaraciones recogidas por Prensa Europa.
La asimetría en los estándares regulatorios entre ambos bloques ha alimentado el temor de los agricultores a una mayor competencia desleal, debido a la probable entrada de productos de países con requisitos ambientales menos estrictos que los europeos. Rafel Verdiell, dedicado al cultivo de arroz en el Delta de l’Ebro (Tarragona), se ha mostrado preocupado y ha apuntado que, en su opinión, la situación actual favorece a los grandes inversores y daña gravemente al sector primario: «Nos están jugando una broma: se están aprovechando porque son mano de obra barata y están arruinando a los agricultores europeos. Este acuerdo no nos afectará muy negativamente frente a estos países».
Según este estudio, la considerable reducción de aranceles que supone el pacto aumentará la competencia y podría tener un impacto efecto adverso sobre productos agrícolas que Cataluña también envía al mercado de la UE, como el arroz o el vino.
«No beneficia a la población local»
Josep Antoni Vidal, responsable del sector arrocero de Unió de Pagesos y propietario de fincas arroceras en el Delta del Ebro, ha afirmado -en declaraciones recogidas por Prensa Europa— que la verdadera motivación de este acuerdo reside en la búsqueda de beneficios por parte de los grandes distribuidores. Vidal ha puesto el ejemplo de la iniciativa de la UE ‘Todo menos armas’, por la que las importaciones procedentes de países menos desarrollados quedan exentas de aranceles excepto en el caso de las armas, con el objetivo declarado de luchar contra la pobreza. Sin embargo, cuestionó la eficacia de este tipo de acuerdos para mejorar la situación de la población local y añadió: «Uno de los países que se benefició fue Birmania, hoy Myanmar, uno de los exportadores de arroz de España, pero esta gente sigue siendo hoy igual de pobre. En estos acuerdos, la población local no se beneficia». pero los grandes distribuidores«.
Aunque ha habido protestas en Cataluña y otros países como Francia, Alemania y Grecia, el acuerdo ha recibido el apoyo de una mayoría cualificada de los estados miembros de la UE. El apoyo a la empresa no ha sido unánime: Francia, Hungría, PoloniaAustria e Irlanda han votado en contra y Bélgica se ha abstenido, aunque España ha mantenido su perfil como uno de los mayores defensores del pacto durante las negociaciones.
Desde el Gobierno Central, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido que «es una error grave ver Mercosur como una amenaza, porque es una gran oportunidad, pero también para el sector agroalimentario».
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, ha señalado este viernes, antes de su reunión con los representantes de las protestas agrarias, que el sector primario catalán puede mantener su competitividad frente a los países del Mercosur siempre que se establezcan «reglas claras y la igualdad de oportunidades». Ordeig ha insistido en la necesidad de no importar productos que no hayan pasado los mismos controles y restricciones que los exigidos a los productos europeos.
*Con información de Europa Press








