
El podcast tengo un plan reunió a especialistas para discutir fundamentos fisiológicos y evolutivos y la evidencia científica detrás de la dieta paleolíticaexponiendo posiciones contrapuestas y analizando tanto los beneficios como los riesgos de este enfoque dietético.
El debate estuvo liderado por dos voces destacadas en el ámbito de la nutrición. Juan Bola, nutricionista español especializado en nutrición evolutiva, dietas bajas en carbohidratos y alimentación paleolítica, es conocido por su labor divulgativa y como autor de libros sobre salud. Frente a él, Miguel López Moreno, doctor en Ciencias de la Alimentación, dietista-nutricionista, catedrático e investigador universitario en España, lidera un grupo de investigación centrado en dietas y salud planetaria. Sus trayectorias y enfoques divergentes enriquecieron la discusión sobre los fundamentos, beneficios y riesgos de la dieta paleo.
Argumentos a favor de la dieta paleo
Bola ha argumentado que la fisiología humana demuestra una adaptación prolongada al consumo de carne: «Hemos estado comiendo carne durante miles, millones de años, y hoy, por ejemplo, tenemos un pH estomacal muy ácido de 1,5. Tenemos un intestino que realmente favorece la absorción de nutrientes de origen animal. Eso está muy claro».

Según su perspectiva, los dientes y el sistema digestivo humanos muestran una dieta mayoritariamente carnívora, reforzada por la invención de herramientas para la caza y el procesamiento de alimentos.
Al describir la dieta paleo, Bola indicó que Se basa en alimentos de origen animal, verduras de bajo índice glucémico, frutos secos, coco y frutas, excluyendo legumbres y cereales por diversos motivos.. Destacó que este modelo nutricional está inspirado en los recursos que tenían los ancestros humanos hace más de diez mil años.
«Es un tipo de dieta baja en carbohidratos. Está la dieta cetogénica, que es la más estricta, y luego tenemos la tipo paleo, que incluye un poco más de carbohidratos en forma de tubérculo y fruta», explicó Bola. Además, destacó que la selección artificial y los cambios introducidos por el ser humano han modificado radicalmente la nutrición contemporánea.
Cuestionar el método científico
Por su parte, López cuestionó el uso de la experiencia clínica como base para la dieta paleo. «La ciencia nos da una base porque en nuestra clínica diaria, sobre esa base, nos individualizamos, pero partimos de una base, no de algo aleatorio de mi experiencia clínica»Señaló que creía que basarse en experiencias personales sin respaldo científico equiparaba la práctica clínica con disciplinas sin respaldo empírico, como la astrología.
El debate se intensificó al referirse a la mejoría clínica observada en quienes adoptan la dieta paleo. López advirtió sobre el sesgo de la «ego de supervivencia»: «Usted sólo dice los casos que han sobrevivido, los casos que podemos decir que han tenido éxito. Pero tal vez, detrás de sus cien casos exitosos, hay mil personas que se han quedado en el camino porque han tenido enfermedades cardiovasculares.» Abogó por la necesidad de evidencia sólida obtenida mediante ensayos clínicos controlados.
Tipos de estudios y validez de la investigación

Respecto a los estudios científicos en nutrición, López diferenció entre estudios observacionales y ensayos clínicos, señalando que los primeros pueden analizar metabolitos asociados a la ingesta y correlacionar el consumo de ciertos alimentos con enfermedades cardiovasculares. «Cada vez contamos con más estudios que precisamente nos permiten correlacionar aquellos metabolitos asociados a la ingesta de un alimento con diferentes enfermedades cardiovasculares»López explicó.
Bola cuestionó la validez de las investigaciones en las que se basan las tendencias alimentarias, mientras López defendió la existencia de estudios actuales. «En los ensayos clínicos normalmente solo analizamos una población con una serie de características en base a lo que se conoce como criterios de inclusión y criterios de exclusión», explicó López.
Agregó que la aleatorización de los grupos de estudio asegura la distribución homogénea de los factores de confusión y permite aislar el efecto de la intervención dietética.
Factores externos y pautas dietéticas.
El debate también abordó la dificultad para controlar factores externos que afectan la salud, como el estado emocional o el entorno laboral.

López respondió que la aleatorización en los ensayos es fundamental para distribuir equitativamente este tipo de factores, facilitando la validez de los resultados: «Permite distribuir estos factores de confusión de forma homogénea».
El debate pasó a un análisis de las pautas dietéticas actuales en cuanto al consumo de carne y grasas saturadas. Bola preguntó: «La tendencia de que las grasas saturadas son malas, que la carne es mala… Esto viene desde hace mucho tiempo».
López apeló al rigor científico: «La dieta mediterránea, el patrón de dieta mediterránea, según el estudio PREDIMED, que es como base, se puede consumir una ración a la semana de carne procesada, que forma parte del patrón de dieta». Añadió que los ensayos clínicos controlan factores como el ejercicio, el descanso y el estrés para garantizar el cumplimiento del protocolo y la validez de los hallazgos.
Ambos expertos coincidieron en la importancia de contar con información sólida y herramientas analíticas rigurosas antes de avanzar en el debate y las recomendaciones dietéticas.






