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Dietas de ayuno: Lo que dicen los expertos sobre los posibles efectos de las dietas de ayuno en la salud cardiovascular

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Las dietas de ayuno son populares por sus posibles efectos sobre la pérdida de peso y algunos marcadores metabólicos (Imagen ilustrativa Infobae)

La dieta de ayuno ha vuelto a entrar en la conversación sobre salud y nutrición con una promesa específica: mejorar algunos marcadores de salud centrándose no sólo en lo que come, sino también en cuándo lo come. Según este enfoque, se recomienda organizar la ingesta en franjas horarias concretas o alternar una alimentación habitual con días de alimentación restringida.

Las formas más comunes de esto son el ayuno en días alternos, el método 5:2 y la alimentación con horario restringido (centrando las comidas en determinados momentos del día). La lógica detrás de estas prácticas es reducir la ingesta total de energía y producir cambios metabólicos relacionados con el peso corporal, la glucosa en sangre y los lípidos.

Parte del interés médico se debe a que algunos estudios han encontrado mejoras en los factores de riesgo asociados con la salud del corazón, aunque los mecanismos no se comprenden completamente, según la Clínica Mayo.

Una mujer de pelo blanco, 55 años, bebe de una taza en la cocina; En su pecho aparece un corazón rojo brillante y realista.El ayuno intermitente incluye programas como días alternos, método 5:2 y alimentación con tiempo restringido para secuenciar la ingesta dentro de una ventana de tiempo (Imagen ilustrativa Infobae)

La relación entre el ayuno intermitente y la salud del corazón se ha estudiado principalmente a través de sus efectos sobre los factores de riesgo cardiometabólico. La Clínica Mayo compara este patrón con la reducción regular de calorías para una mayor pérdida de peso. La agencia también señaló que algunos estudios han documentado reducciones en el colesterol de lipoproteínas de baja densidad, conocido como «colesterol malo», y una mejor respuesta a la insulina.

Una revisión sistemática publicada en Cureus analizó 10 estudios clínicos en humanos y encontró que diferentes formas de ayuno se asociaban con mejoras en el peso corporal, la circunferencia de la cintura, los lípidos en sangre, la resistencia a la insulina y los marcadores inflamatorios. Según este trabajo, este efecto se observa tanto en protocolos de ayuno intermitente como en alimentación restringida en tiempo, calorías o proteínas. Las investigaciones también muestran que estas estrategias son más efectivas cuando se combinan con ejercicio regular.

Sin embargo, los autores revelaron que los resultados no fueron uniformes. Algunos ensayos encontraron mejoras en el peso y la composición corporal, pero no cambios significativos en los biomarcadores del síndrome metabólico. Otros han comparado la restricción calórica intermitente con la restricción continua y no encontraron diferencias significativas en múltiples medidas. Esta diferencia ayuda a explicar por qué todavía no existe una conclusión única sobre el papel del ayuno en la prevención cardiovascular.

Primer plano de una mujer adulta con expresión de dolor sentada con los brazos cruzados bajo una fuerte luz roja.Estudios sobre el ayuno intermitente arrojan resultados mixtos y aún no pueden sacar una sola conclusión sobre su papel en la prevención cardiovascular (Imagen ilustrativa Infobae)

La cautela también está surgiendo en los datos a largo plazo. En un informe de investigación preliminar publicado en 2024, la Asociación Estadounidense del Corazón señaló que un análisis de más de 20.000 adultos en los Estados Unidos encontró que aquellos que comían dentro de 12 a 16 horas tenían un riesgo 91% mayor de muerte cardiovascular en comparación con aquellos que se concentraban en comer durante menos de 8 horas al día.

Asimismo, la Clínica Cleveland señala que el ayuno intermitente puede promover la pérdida de peso, reducir la resistencia a la insulina, disminuir la presión arterial y mejorar los triglicéridos y el colesterol, especialmente en personas con sobrepeso u obesidad. Al mismo tiempo, enfatizó que aún se desconocen los efectos a largo plazo y que esta no es una estrategia que funcione para todos.

A medida que la evidencia continúa evolucionando, los patrones dietéticos apoyan la salud del corazón de manera más consistente. Las directrices científicas de 2026 de la American Heart Association, publicadas en PubMed, afirman que una dieta saludable para el corazón debe priorizar la ingesta de verduras y frutas, cereales integrales, fuentes saludables de proteínas, grasas insaturadas, alimentos mínimamente procesados ​​y bajos en sodio, azúcares añadidos y productos ultraprocesados.

(Biblioteca de imágenes ilustrativas)Dieta mediterránea destaca como el patrón de alimentación más beneficioso para la salud cardiovascular (Imagen ilustrativa Infobae)

De estos patrones, la dieta mediterránea parece ser uno de los más estudiados. El modelo se basa en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado y aceite de oliva, con niveles más bajos de carnes rojas y procesadas, según una revisión científica publicada en PMC. Los estudios han demostrado que es una de las estrategias con mejor evidencia para la protección cardiovascular y más consistente con las recomendaciones de las sociedades científicas.

Otra opción con fuerte respaldo es la dieta DASH, que está diseñada para controlar la presión arterial. Este modelo enfatiza frutas, verduras, productos lácteos bajos en grasa, cereales integrales, pescado, aves, nueces y semillas, y reduce el sodio, los dulces, las bebidas azucaradas y las carnes grasas, según el análisis de PMC. Los estudios han demostrado que este enfoque se asocia con reducciones de la presión arterial sistólica y diastólica, así como con una reducción del colesterol LDL.

La revisión también enumera los modelos basados ​​en plantas como una de las alternativas beneficiosas a los modelos basados ​​en plantas, siempre que mantengan la calidad nutricional. En estos planes, una mayor ingesta de verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales se asoció con un menor riesgo cardiovascular, aunque el efecto dependía de evitar una dieta basada en productos ultraprocesados, azucarados o ricos en sodio.

Este punto es una parte importante del debate actual. Las comparaciones entre el ayuno y otras dietas sugieren que el horario de las comidas puede influir, pero la evidencia más sólida de enfermedades cardíacas aún se centra en la calidad general de la dieta. Así, según las guías y revisiones citadas, los modelos con mayor apoyo comparten una característica común: priorizan los alimentos frescos o mínimamente procesados ​​y reducen aquellos asociados con peores marcadores cardiometabólicos.

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