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Dentro de la manzana roja: Alto Valle prueba variedades encaminadas a conquistar nuevos mercados

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Expertos evalúan variedades de manzanas de pulpa roja para determinar su adaptación a los valles altos y ampliar la oferta exportable regional (INTA)

A primera vista parecen manzanas tradicionales, pero al abrirlas revelan una característica inusual: la pulpa de color rojo intenso que las distingue de las variedades tradicionales.

Detrás de este sorprendente rasgo hay un esfuerzo de varios años para determinar si el material genético podría adaptarse a las condiciones de producción del norte de la Patagonia y convertirse en una nueva alternativa para el cultivo de frutas en la región.

Expertos del INTA Alto Valle trabajan juntos para impulsar la evaluación de variedades de manzana de pulpa roja. El objetivo es analizar su comportamiento agronómico, la calidad del fruto y su respuesta a las condiciones ambientales de la zona.

La evaluación de parámetros de calidad y madurez permitió analizar la adaptabilidad de estos materiales a las condiciones del alto Valle del Río Negro.La evaluación de parámetros de calidad y madurez permitió analizar la adaptabilidad de estos materiales a las condiciones del alto Valle del Río Negro. (entero)

Una de las principales características de estas variedades es el color rojo de su pulpa, el cual se relaciona con la alta concentración de antocianinas (pigmentos naturales con propiedades antioxidantes). Sin embargo, el trabajo de los investigadores va más allá de los aspectos visuales.

Paula Calvo, técnico del INTA Alto Valle, dijo que la evaluación de parámetros de calidad y madurez permitió analizar la idoneidad de estos materiales a las condiciones del Alto Valle de Río Negro. La intensidad y distribución del color constituyen los aspectos centrales del estudio y se registran mediante tarjetas de evaluación de color específicas.

Una evaluación que lleva años

La verificación de nuevas variedades lleva tiempo. Todo el proceso puede abarcar de ocho a diez temporadas para recopilar información sobre rendimiento, sanidad, fenología y calidad comercial.

El material pasó por procedimientos de cuarentena de acuerdo con las normas del Senasa antes de ser introducido al país y fue implantado en una instalación de evaluación con acceso restringido y protocolos de bioseguridad. Luego, el manejo comienza a utilizar técnicas comúnmente utilizadas en la zona, incluidos sistemas de riego por microaspersión y control de heladas mediante macroaspersión.

El contenido del seguimiento incluye un seguimiento fenológico dos veces por semana desde la etapa de expansión de las yemas hasta la formación de pequeños frutos. Para ello se utiliza el método Fleckinger, una herramienta que registra con precisión la evolución de las plantas y vincula el comportamiento de los cultivares con las condiciones ambientales.

Las observaciones realizadas en huertos se complementaron con análisis de laboratorio. Los expertos evalúan de cada fruto el peso, diámetro, altura, porcentaje de color cubierto y la distribución de pigmentos en la pulpa.

Además, determinaron el índice de madurez midiendo dureza, sólidos solubles y acidez total. Además de esto, se realizan muestreos semanales para analizar la degradación del almidón y determinar el momento óptimo de cosecha.

Calvo dice que este proceso es fundamental para seleccionar los materiales que mejor se adapten a las condiciones locales antes de pasar a una escala de producción mayor.

Fuente: Intá

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