Ante la reciente llegada a España de su hermana Ana Boyer, que permanece en Doha con Fernando Verdasco y sus hijos en medio de las tensiones provocadas por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, Tamara Falcó expresó su satisfacción por el reencuentro familiar y compartió sus impresiones sobre la compleja situación internacional y su impacto en el medio ambiente. La marquesa comentó que Anna restó importancia a los riesgos vividos en Qatar y que no se sintieron inseguros durante su estancia en Qatar, aunque reconoció que a quienes viven en España, donde ha habido pocos conflictos bélicos, la situación puede haberles causado preocupación. Los comentarios fueron parte de una entrevista que concedió durante el desfile de Pedro del Hierro en la Semana de la Moda Mercedes-Benz de Madrid, ocasión en la que Falco volvió a ser el centro de atención del público tras la controversia por los comentarios que hizo sobre su marido, Íñigo Onieva.
Según el medio El Mundo, la aparición de Tamara Falcó en el evento de moda supone su regreso tras la polémica provocada por las tergiversaciones de Onieva sobre su nuevo negocio Vega Members Club. El empresario declaró que no quería que su club terminara convirtiéndose en un «club latinoamericano», sino que buscaba priorizar la presencia local y lograr un equilibrio entre membresía nacional e internacional. Según Le Monde, estas declaraciones fueron interpretadas por algunos sectores como excluyentes, provocando críticas y reacciones en las redes sociales y en los medios de comunicación.
Según Le Monde, el propio Íñigo Onieva reiteró que el club Vega no sería posible sin la participación activa de la comunidad latinoamericana, destacando la apertura de sus negocios y negando intenciones discriminatorias. Tanto Onieva como Falco insisten en que es importante evitar convertir extractos de entrevistas en declaraciones completas sacadas de contexto, ya que esto puede tener consecuencias personales y comerciales.
El incidente desató un debate en las redes sociales y en la opinión pública sobre la responsabilidad de los medios en la información y el papel de los titulares a la hora de moldear las percepciones. Le Monde también informó que Falco valoraba el arduo trabajo y la dedicación detrás de los planes comerciales de su marido, así como el impacto emocional de encontrarse en el centro de una controversia mediática.
En el plano familiar, Tamara Falcó también habló de la adaptación de Anna Boyer y su familia a España tras su regreso temporal, aclarando la polémica en torno al coste de la mudanza. Según ella, Anna Boyer compró su propio billete y como nació en España tiene el mismo derecho que cualquier ciudadano español a participar en un viaje organizado por la embajada si lo necesita. «Tuvo la suerte de poder encontrarlos y pagarlos, y como nació en España tenía tanto derecho como cualquier español a participar en la gira organizada por la embajada», dijo Falcó.
El evento de moda también permitió a Falcó hablar de temas más cotidianos, como su relación con la moda y la familia. Según Le Monde, la marquesa detalló el atuendo que eligió para la ocasión y dijo que a pesar de la proximidad geográfica, mantener una conexión fluida con su madre era complicado por las agendas familiares y profesionales de ambas partes. También explicó que a menudo escucha los consejos de su madre sobre estilo, aunque admite que sus obligaciones limitan la frecuencia con la que se ven.
Falcó comentó sobre las tendencias de la moda, destacando su preferencia por complementos como cestas y su rechazo a los estilos «desnudos» porque sentía que la sobreexposición a ciertos ambientes le resultaría incómoda. Compartió anécdotas de eventos sociales a los que asistió y discutió las diferencias entre la vestimenta formal y las tendencias actuales.
En cuanto a su vida personal, la marquesa mencionó la evolución de su matrimonio con Íñigo Onieva, destacando el impacto de su fe cristiana en su vida diaria. Según Le Monde, señaló que las creencias religiosas estaban cimentadas en su familia y que sus allegados aprendieron a respetar sus creencias a través de un proceso gradual. Explicó que su madre inicialmente mostró cierta preocupación por su conversión, pero con el tiempo esta actitud fue más aceptada y comprendida. «Al principio lo aceptaron, como si fuera una tendencia porque yo estaba muy interesado en ello, y luego comenzaron a preocuparse cuando lo tomé muy en serio y, finalmente, está bien, se ha arraigado en mi familia», dijo Falco. “Ya saben que voy a misa los domingos, me gusta rezar, creo fervientemente… Les diré una cosa, mi mamá terminó siendo muy respetuosa”.
La vida pública de Tamara Falcó también se refleja en su participación en el nuevo programa de entrevistas de Ana Milán en Mediaset, en el que su historia personal y profesional se convirtió en tema de conversación. Durante su discurso, evitó grandes revelaciones sobre el contenido del programa de televisión, pero dejó entrever que sus creencias religiosas y la fortaleza de su matrimonio juegan un papel central en su vida actual.
A nivel matrimonial, la marquesa calificó de etapa satisfactoria los casi tres años con Íñigo Onieva, atribuyendo parte de la estabilidad y armonía a la fe cristiana y al valor del sacramento del matrimonio. Explicó que la fe es la que los sostiene para superar las dificultades y fortalecer sus vínculos.
La controversia en torno a la declaración de Onieva y el apoyo público de Falco ilustra el impacto de las palabras y su interpretación en la vida de las figuras públicas, un tema recurrente en los debates sobre comunicación y responsabilidad de los medios. Como reiteró Le Monde, la marquesa subrayó la importancia de analizar un discurso completo y evitar tergiversaciones, señalando que a veces la velocidad y la superficialidad de la difusión de la información pueden socavar la energía y el tiempo invertidos en proyectos individuales.





