
Confía en la inteligencia artificial para responder preguntas sobre salud está creciendo rápidamentey en muchos países se está convirtiendo en una tendencia.
La gente recurre a sistemas como ChatGPT y Géminis para opiniones sobre síntomas, resultados de laboratorio y preguntas específicasaun sabiendo que algunas de las respuestas pueden estar equivocadas. El fenómeno revela nuevas prácticas y riesgos en la relación entre tecnología y salud.
Cómo utilizamos la inteligencia artificial en las consultas médicas
En América Latina, usuarios consultan IA sobre enfermedades infecciosas de alta circulación. El dengue encabeza la lista, con preguntas destinadas a diferenciarlo de otras afecciones como la gripe: «¿Cómo sé si tengo dengue o simplemente una gripe fuerte?». Las recientes epidemias en países como Brasil, Argentina, Colombia y Perú han alimentado esas dudas.

A estas consultas se suman las vinculadas a virus respiratorios, como el resfriado común, la gripe y, en menor medida, el COVID-19. El interés por estos temas se intensifica en tiempos de brotes.
La salud mental y la neurodivergencia es otra categoría grande y en crecimiento. Las personas, especialmente los adultos jóvenes, cuestionan a la IA sobre los síntomas del TDAH, la ansiedad, la depresión y los ataques de pánico. Las búsquedas van desde «test de TDAH» hasta estrategias para gestionar el insomnio o la falta de motivación.
Entre las enfermedades crónicas y metabólicas, la diabetes tipo 2 ocupa un lugar destacado. Los usuarios piden ayuda para interpretar los niveles de glucosa y adaptar su dieta cuando sospechan de prediabetes. Lo mismo ocurre con la hipertensión: preguntas como «¿Es peligroso 140/90?» Son frecuentes.
La salud femenina y hormonal también se encuentran entre las prioridades. Las mujeres consultan sobre endometriosis, síndrome de ovario poliquístico y síntomas de la menopausia, buscando comprender el dolor intenso, las irregularidades menstruales o los cambios de humor.

Más allá del diagnóstico, el La gente utiliza la inteligencia artificial como traductora de exámenes médicos. Suben resultados de laboratorio, como recuentos sanguíneos, y piden explicaciones sencillas: «¿Tengo anemia?» También buscan una “segunda opinión” ante dudas sobre diagnósticos médicos: “El médico me dijo X, pero todavía siento Y, ¿qué más puede ser?”.
La preparación para la consulta cara a cara es otra función habitual. Los pacientes piden a la IA que sugiera preguntas al especialista, en función de los síntomas que están experimentando.
Confíe en los diagnósticos de IA
Un estudio realizado por el MIT y publicado en The New England Journal of Medicine muestra que tanto las personas con formación médica como los legos consideran que las respuestas de la IA son más completas, confiables y satisfactorias que las de los médicos humanos o las plataformas especializadas.
En la investigación, trescientas personas calificaron las respuestas médicas de tres fuentes: un profesional de la salud, una plataforma digital y un sistema de inteligencia artificial. El resultado fue claro: los participantes mostraron preferencia por las respuestas generadas por inteligencia artificial, considerándolos más válidos y fiables, incluso cuando sabían que aproximadamente uno de cada cuatro diagnósticos era erróneo.
La dificultad para distinguir entre las respuestas de la IA y las de un médico real acentúa este fenómeno. Ni siquiera los propios médicos lograron identificarse con certeza Cuál fue el origen de un diagnóstico en los casos presentados en el estudio.

A la percepción de integridad y claridad se suma la inmediatez: la posibilidad de obtener una respuesta instantánea, sin esperas ni costos, refuerza la confianza en estas herramientas, especialmente en contextos donde el acceso a la atención médica humana puede ser limitado o costoso.
¿Cuáles son los riesgos de depender de la IA para la salud?
El atractivo de la inteligencia artificial como fuente de consulta médica no está exento de peligros. Uno de cada cuatro diagnósticos que generan estas herramientas es inventado o erróneosegún los estudios citados. Sin embargo, una proporción importante de usuarios declara estar dispuesto a seguir estas recomendaciones, en ocasiones sin consultar a un profesional de la salud.
Hay ejemplos documentados de consecuencias negativas. Un hombre de 35 años acabó en urgencias tras seguir el consejo de un chatbot que le decía que se vendara las hemorroides con gomas elásticas. Otro caso fue el de un paciente de 60 años que estuvo hospitalizado durante tres semanas debido a una intoxicación.después de ingerir bromuro de sodio según las indicaciones de un IA.
Los especialistas advierten que el principal problema radica en la falta de rigor científico y de contexto clínico en las respuestas que generan estos sistemas. El propio estudio del MIT recoge las opiniones de expertos quienes señalan: “La inteligencia artificial es ejercer la medicina sin tener la preparación adecuada para ello”.






