
Con 40 años de experiencia, el reconocido diseñador Benito Fernández Explicó los motivos por los que tuvo que cerrar una de sus unidades de negocios vinculadas a la confección y sostuvo que la industria necesita un Estado que reduzca impuestos y brinde apoyo para incentivar las inversiones.
Su caso no es aislado: actualmente, hay varias marcas en crisis y fábricas que cierran, despiden o reducen su producción ante la baja demanda, la apertura de las importaciones y los altos costes, derivados en gran parte de la carga fiscal.

En este segmento, Empleaba a 14 personas y trabajaba con 8 talleres.«Es imposible producir en este país. Desde hace cuatro gobiernos nos están destruyendo», afirmó.
Y consideró: «¿Cómo se puede invertir en un lugar donde la presión fiscal es del 52%? No quiero que el Estado me dé nada, sino apoyar esta industria, como lo hizo España hace 30 o 40 años, y Brasil hace 20. Hoy estos países son potencias de moda, cuando antes prácticamente no existían en este sector».
Aseguró que en Argentina hay muchos diseñadores y que el diseño es fundamental como valor agregado. «Si hay diseño eres competitivo, y aquí hay diseño. El problema es que los gobiernos no apoyan esta industria», explicó Fernández.
En diálogo con InfobaeEl diseñador precisó que si el Gobierno toma las medidas necesarias para impulsar la industria, es probable que reabra su marca en forma de franquicias o con un socio.

La decisión de centrarse en la alta costura, entre otros factores, radica en las diferencias económicas con la listo para usar: tuvo que pagar la colección previa a la comercialización y venderla en 30, 60 o 90 días, mientras que él y sus proveedores se vieron defraudados. «Había un hueco económico muy importante y yo no tenía esa cintura», remarcó Fernández.
A pesar de tener la misma carga fiscal, en la alta costura, en cambio, «puedo hacer 100 vestidos o 10, pero invierto cuando me dan el bono, compro el material, y cuando termino el vestido me pagan», explicó.
Respecto al consumo, explicó que hay una disminución pero como la inversión no es tan grande, entonces «se puede mantener y resistir más». Atribuyó esta disminución, en parte, a que ahora fue más fácil la entrada de prendas del exterior a través de plataformas, aunque el volumen no es tan significativo como en el listo para usar.
Aclaró que no está en contra de la apertura de las importaciones y de la competencia, pero cree que debería haber sido más gradual y acompañando a la industria.
En este sentido, había dicho a Net que «los precios eran una locura pero porque se pagaba un trabajo justo, no como en China, y unos impuestos que no se pagan en ningún lugar del mundo».

«Que Argentina se haya abierto tanto a las importaciones me da pánico. Las marcas en los shoppings van a bajar los precios porque van a traer todo de China, pero Los perdedores serán los talleres y las pequeñas marcas.» dijo Fernández. «La ropa china está destruyendo el mercado local».
Destacó la llegada de marcas extranjeras, como Victoria’s Secret y Sandro, y celebró el aumento de la competencia. Sin embargo, señaló que en cualquier caso los precios de estas empresas son más altos que en otros países, sobre todo por los altos impuestos.
Textiles en riesgo
La crisis de la industria textil-confección es generalizada y cada semana se conocen nuevos cierres de empresas emblemáticas. Por ejemplo, la empresa textil Emilio Alal informó recientemente que «se vio obligada a tomar la desagradable decisión de cerrar sus plantas de producción de hilados y tejidos en Corrientes y Chaco». La comunicación fue enviada a sus más de 260 empleados, quienes fueron despedidos.
Con más de 100 años de historia, la decisión responde al «actual contexto económico y comercial adverso, sumado a problemas estructurales que afectan la competitividad de la industria nacional, lo que ha hecho inviable la continuidad de sus operaciones, sin prever cambios relevantes en el corto y mediano plazo».

Asimismo, el Grupo Dassfabricante de zapatillas deportivas para grandes marcas internacionales como Nike, Adidas, Umbro, Fila y Asicsdespidió a finales de la semana pasada a 43 empleados en su planta de Eldorado, en Misiones. La fábrica sólo se ha comprometido a producir hasta junio de este año.
Afectada por la caída del consumo, la empresa de capital argentino y brasileño ya había cerrado en enero de 2025 su planta de Coronel Suárez para concentrar la producción en Misiones.
A estos antecedentes se suma la situación de Eseka SA, empresa dedicada a la fabricación de ropa interior para las marcas Cocot y Dufour. En los últimos dos meses, la firma despidió a 140 trabajadores de su planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas. Hay protestas motivadas por la decisión de la empresa de pagar a plazos sueldos, aguinaldos y vacaciones.
Mientras tanto, hace semanas, la empresa textil TN & Platex, una de las más grandes del país, ordenó el cierre indefinido de su planta en Los Gutiérrez, en la provincia de Tucumán. La medida supuso la suspensión de 190 empleados que, si bien ya no formaban parte de la empresa, estaban incluidos en las gestiones que la misma empresa realizaba con otras firmas con sede en Tucumán para intentar reubicarlos.





