
el martes, YPF concreto una ampliación de su bono internacional en 550 millones de dólaresalcanzando una tasa anual del 8,1%, la más baja obtenida por la compañía en los mercados exteriores en nueve años. El instrumento, identificado como Obligaciones Negociables Clase XXXIVExpira en 2034 y se suma a la emisión original de enero de 2025, que era por 1.100 millones de dólares a una tasa del 8,5%. Con esta colocación, el total pendiente de este bono asciende a 1.650 millones de dólares.
La nueva emisión estaba dirigida a inversores tanto internacionales como locales. El interés fue alto, con una demanda que alcanzó los 1.400 millones de dólares, superando con creces la cantidad finalmente adjudicada. Según la compañía, el principal objetivo de esta operación es reducir el coste financiero y ampliar los plazos del perfil de deuda.
La operación contó con la participación como aseguradores de bancos internacionales como Citibanco, Itaú, JPMorgan, Santander i balance. A nivel local la colocación estuvo a cargo de Allaria, Balanz, CMF, Cucchiara, Galicia, Macro y Santander. Todos estos actores contribuyeron a que la emisión se llevara a cabo en condiciones competitivas y con un fuerte respaldo del mercado.
El bono, emitido bajo ley de Nueva York y pagadero en dólares extranjeros, propone un esquema de pago que reparte la devolución del principal en tres cuotas: 30% en enero de 2032, 30% en enero de 2033 y el 40% restante en enero de 2034. Los intereses se pagarán semestralmente, cada 17 de enero y 17 de julio, hasta su vencimiento final.
La reapertura de este instrumento se enmarca en el régimen de Emisoras Frecuentes del Comisión Nacional de Valores (CNV) y bajo los estándares internacionales Regulación S y Regla 144A, que permite su colocación entre inversionistas institucionales fuera de Argentina. Esto refuerza la estrategia de YPF de captar fondos en los mercados globales y consolidar su presencia en los mercados de capitales internacionales.
El proceso de licitación permaneció abierto hasta el miércoles 21 de enero a las 13, y permitió la participación a través de Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) y bancos autorizados, según lo previsto en la convocatoria emitida por la firma.
En paralelo a la operación de YPF, el mercado de deuda corporativa en Argentina mostró una alta actividad en los últimos meses. Desde las elecciones, las empresas del país han colocado más de $7 mil millones en diversos instrumentos, lo que indica un aumento del financiamiento privado y una mayor liquidez en los mercados. Este contexto permitió que varias empresas aprovecharan las condiciones para obtener recursos a precios competitivos y ampliar los plazos de pago.
El fortalecimiento de la liquidez y la vigencia de marcos regulatorios como el de Emisor Frecuente y los estándares internacionales ampliaron las opciones de financiamiento de las grandes empresas argentinas. En este escenario, la emisión de YPF se ubica entre las más relevantes en términos de volumen y condiciones tarifarias, representando un hito para el sector energético y para la estrategia de financiamiento empresarial del país.
La estrategia de la petrolera estatal, centrada en la diversificación de fuentes de financiación y la mejora del perfil de deuda, se apoya en la respuesta positiva de los inversores, tanto institucionales como minoristas. El éxito de la licitación refleja la confianza del mercado en la capacidad de la empresa para cumplir sus compromisos y ejecutar el plan de inversiones previsto para los próximos años.
La entrada de nuevos fondos y la reducción del coste de la deuda generan expectativas favorables para el desarrollo de proyectos de inversión en el sector energético. La presencia de bancos internacionales y locales en la colocación demuestra la importancia estratégica de la operación y su impacto en el mercado de capitales argentino.





