
Los avances de América Latina en materia de seguridad cibernética revela una paradoja que atraviesa tanto al sector público como al privado: el progreso en infraestructura legal y organizacional coexiste con un rezago crítico en inversión y cultura preventiva. Según el informe de Endeavor Data Unit e Incode Technologies, el Argentina Se ubicó en el nivel T4 del Índice Global de Ciberseguridad, lo que implica que ha dejado atrás la etapa de «construcción» pero aún no ha alcanzado un grado avanzado de madurez digital.
En palabras del informe, el país «ha establecido bases legales y organizativas, así como la urgente necesidad de invertir en capital humano y fortalecer la cooperación para alcanzar una etapa más avanzada de madurez digital».

La brecha entre la percepción y la realidad en materia de protección digital se hace evidente cuando se observa que “el 65% de las organizaciones de la región afirman sentirse preparadas para enfrentar amenazas a la ciberseguridad”, aunque sólo “el 17% de las organizaciones latinoamericanas realizan evaluaciones de ciberseguridad mensuales o continuas, mientras que el 10% nunca ha realizado una evaluación formal”.
Esta cultura reactiva da como resultado una vulnerabilidad persistente y refuerza la urgencia de evolucionar desde una estrategia táctico-legal hacia una verdadera resiliencia estructural. Como resume el informe, «La subinversión estructural es un factor central en esta brecha. A nivel regional, el 36% de las organizaciones considera insuficiente su gasto en ciberseguridad, mientras que México invierte menos de 1 dólar per cápita, en comparación con más de 30 dólares en países como Canadá y Estados Unidos».
La identidad digital es la herramienta para las ciberamenazas
El identidad digital Se consolidó en 2025 como el nuevo frente de batalla contra las ciberamenazas, dado que «la mayoría de los ataques buscaban comprometer las contraseñas». El informe especifica que «el 68% de las empresas latinoamericanas identificaron el phishing y la ingeniería social como sus principales amenazas», profundizando las preocupaciones sobre la seguridad de la información confidencial.

El consenso sobre el papel estratégico de la ciberseguridad es compartido por quienes lideran la transformación digital de la región. Vicente Esperanza, director ejecutivo de esfuerzo en América Latina, dijo: «La ciberseguridad dejó de ser un desafío técnico para convertirse en una decisión estratégica que define la sostenibilidad y competitividad de las empresas. En Endeavor vemos la resiliencia digital como un multiplicador de la confianza y la innovación en el ecosistema emprendedor».
Por su parte, Iñigo Castillo, director general de LATAM Codificarfijado: «La identidad digital es la infraestructura crítica que sustenta el crecimiento económico y la innovación. Nuestra misión es simplificar la verificación de identidad para que las personas, las empresas y las instituciones puedan interactuar de forma segura. Promovemos un mundo donde cada persona tenga una identidad única y centrada en la privacidad, lo que significa verificar una vez y reutilizar esa credencial indefinidamente»..

La investigación también expuso una disparidad interna relevante: «la adopción desigual de la inteligencia artificial revela una brecha tecnológica entre las empresas (54%) y las startups (31%). Al mismo tiempo, en países como México, «el 41% de las organizaciones dependen exclusivamente de contraseñas tradicionales», lo que pone de relieve la urgencia de diversificar los mecanismos de defensa digital.
Finalmente, la región enfrenta el dilema de cómo acelerar un proceso de maduración cibernética. El documento concluye: “Superar esta brecha requiere transformar el enfoque dominante de cumplimiento básico hacia un modelo de resiliencia estructural, basado en la inversión sostenida, el desarrollo del talento y la cooperación intersectorial que permita fortalecer la cibermadurez y garantizar la seguridad digital de la región”.





