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Enemigo silencioso

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Dr. Salvador Guerrero Chipre
El Dr. Salvador Guerrero Chiprés es el Coordinador General del Centro de Comando, Control, Informática, Comunicaciones y Contacto Ciudadano.

El gas tiene un carácter traicionero: es invisible, se acumula, desplaza el oxígeno y, finalmente, convierte un espacio cotidiano en una trampa cerrada, donde la explosión no es el inicio del problema, sino su desenlace.

Este viernes, en calles de Taxqueña, en el municipio de Coyoacán, una explosión en un edificio residencial de cinco pisos ha dejado al menos siete personas heridas y cinco pisos dañados.

El hecho pone sobre la mesa los riesgos de explosiones en el hogar. En mayo de 2025, una menor perdió la vida en Álvaro Obregón; En agosto seis personas resultaron heridas en Benito Juárez; En noviembre, un cilindro defectuoso causó daños estructurales a Gustavo A. Madero, y en diciembre, una fuga obligó a la evacuación de siete edificios en Magdalena Contreras.

Eventos con un patrón claro: instalaciones envejecidas, mal almacenamiento e inspecciones diferidas.

Los datos confirman la magnitud del problema. Según registros del C5, entre 2024 y 2025 hubo 55.794 denuncias relacionadas con incendios, explosiones y fugas de gas.

La pregunta central no es qué hacer después de una explosión, sino cómo evitar que una fuga llegue a ese punto. La prevención es técnicamente clara: la NOM-004-SEDG-2004 establece que los tanques de gas deben permanecer al aire libre, con ventilación natural y alejados de sótanos, escaleras o pasillos cerrados y define distancias mínimas de tres metros desde fuentes de ignición.

A este marco se suma el mantenimiento doméstico. Aunque no haya fugas visibles, las instalaciones de gas deben revisarse al menos cada 12 meses. La supervisión es obligatoria si hay olor a gas, si se reemplazan equipos como estufas o calderas, si se modifica la instalación, si la propiedad permanece desocupada por largos períodos o después de un terremoto.

En el caso de los cilindros de gas LP, su vida útil aproximada es de diez años; Si bien puede prolongarse con un adecuado mantenimiento, deben ser reemplazados sin excepción cuando presenten corrosión, picaduras o deformaciones.

Ante la más mínima sospecha de fuga, la reacción debe ser inmediata: ventilar el espacio, evitar cualquier fuente de ignición y contactar al 9-1-1. Actuar a tiempo contra el enemigo silencioso no sólo reduce los daños a la propiedad, sino que salva vidas.

El Dr. Salvador Guerrero Chiprés es el Coordinador General del Centro de Comando, Control, Informática, Comunicaciones y Contacto Ciudadano.

@guerrerochipres

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