
En Llorente, Nariño, cerca de la frontera con Ecuador, el presidente Gustavo Petro caminó en medio de la guardia indígena Awá, recorriendo un territorio marcado por décadas de abandono estatal.
En un mensaje publicado en fenómeno que, dijo, se debe al abandono de los gobiernos y a la exclusión histórica de comunidades afro, indígenas y campesinas.
Al conversar con líderes locales y supervisar la entrega de tierras, Petro destacó que Estado y comunidad avanzan juntos en un proceso de transformación: más de 2.500 hectáreas que antes eran sembradas de coca ahora están siendo entregadas a reservas y comunidades para ser reemplazadas por cultivos selváticos y cacao. “Estamos erradicando y reemplazando solos, entre el Estado y la comunidad”, afirmó.
La urgencia del mensaje se hace más evidente tras la explosión de un laboratorio de cocaína en el barrio de Inda Zabaleta, que dejó ocho muertos y diez heridos.

Entre las víctimas mortales se encuentran Ronald Alexander Álvarez Ordóñez, William Arbey Paz García y Jaider Romero Grueso; Entre los lesionados se encuentran Haider Arvey Bujes García y Wilson Jair Gaviria, entre otros.
Este hecho ha sacudido los diálogos de paz con la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano (Cneb), grupo hacia el que apuntaban las recientes políticas de relevo y desarrollo rural del Gobierno.
Durante el evento “Erradicar por la Vida” en Tumaco, Petro cuestionó la lealtad de los actores involucrados: «¿Qué hacía un laboratorio de cocaína en una zona de paz? Eso suena a traición, suena a mentira». Afirmó recordando que en la misma zona se había frustrado un ataque contra la caravana del gobernador de Nariño. Destacó que la complacencia y el engaño interno perpetúan la violencia: «Cuanto más vivos pensamos que estamos del otro, más muertos estamos ambos».
Pese al trágico suceso, Petro destacó los avances en la recuperación de tierras: ya fueron entregadas 2.835 hectáreas a 2.225 familias, con cultivo legal de cacao y productos forestales, impulsando un desarrollo rural sostenible que conecte a las comunidades con los mercados internacionales.

El presidente propuso erradicar voluntariamente 15.000 hectáreas de hoja de coca en Nariño, de las cuales 1.500 corresponden a Llorente. «Si decimos ‘sí’, vamos a erradicar estas hectáreas y seremos el factor humano que lo haga», afirmó.
Los recientes acuerdos con la Cneb, firmados el 6 de diciembre en Barbacoas, incluyen la creación de Zonas de Capacitación Integral y Ubicación Temporal en Roberto Payán y Valle del Guamuez, así como garantías electorales y el compromiso de no realizar acciones armadas ni proselitismo político durante los procesos democráticos.
La presencia del laboratorio muestra la persistencia de economías ilícitas y plantea dudas sobre la sinceridad de los compromisos asumidos.
Petro abogó por la erradicación voluntaria frente a los métodos forzosos, citando estudios satelitales y cifras oficiales que muestran que los procesos concertados y participativos generan mejores resultados.
Para él, la recuperación del territorio no se limita al desarraigo de la coca, sino garantizar la inversión en carreteras, escuelas y hospitales, y fortalecer un modelo productivo que genere vida y bienestar en la Costa del Pacífico.

«Esto no es sólo una política, es una oportunidad para que las comunidades recuperen su autonomía y liberen sus territorios de la influencia de las mafias», concluyó Petro mientras recorría Llorente, un territorio marcado por una historia de abandono y violencia.
La visita de Petro a Llorente y la entrega de tierras suponen un paso concreto hacia la erradicación voluntaria de cultivos ilícitos y la consolidación del desarrollo rural legal.
Sin embargo, la explosión del laboratorio de cocaína es un recordatorio de que la violencia y las economías ilegales siguen presentes.y que la construcción de paz en Nariño dependerá de la cooperación entre comunidades, Estado y actores armados dispuestos a comprometerse de manera real.







