Un estudio científico identificó 133 ecosistemas en Argentina y generó información estratégica para orientar la producción, la planificación territorial y la protección ambiental. (Revista Chakra)
Desde las cuencas que suministran agua a las áreas de producción hasta los pastizales, los humedales, los bosques y el mar argentino, cada entorno desempeña funciones que a menudo se pasan por alto. Comprender su composición, los servicios que prestan y cuáles son sus principales amenazas es el primer paso para tomar mejores decisiones sobre el territorio.
Para lograrlo, más de 50 expertos de 25 institutos y universidades nacionales realizaron la caracterización ecológica más completa del país hasta la fecha.
Este trabajo identificó 133 ecosistemas (12 marinos, 66 acuáticos terrestres y 55 ecosistemas terrestres) y recopiló información que puede usarse para planificar desarrollos productivos, evaluar impactos ambientales y promover un uso más sostenible de los recursos naturales.
Un frente de tormenta polar cubre el cielo con densas nubes bajas mientras un rastro de aire frío y niebla se mueve sobre los pastizales secos y las montañas de la Patagonia, Argentina. (Biblioteca de imágenes ilustrativas)
Este estudio va más allá de localizar ecosistemas en un mapa. La plataforma integra información sobre temperatura, precipitación, flora y fauna, áreas protegidas, actividades humanas y amenazas de cada región.
Como explica Paulina Martinetto, investigadora del CONICET y una de las coordinadoras del proyecto, el SIG desarrollado «es una herramienta digital que combina mapas con datos», permitiendo una comprensión más precisa de las características de cada entorno.
Además de su valor científico, el inventario proporciona información útil para la producción. Permite identificar servicios ecosistémicos esenciales, como el suministro de agua, la regulación hídrica, la conservación del suelo o la captura de carbono, y proporciona elementos para guiar nuevas empresas agrícolas o predecir conflictos por el uso de recursos.
Las tablas también contienen información sobre la intervención humana en cada ecosistema, una herramienta que ayuda a comprender que no todos los ambientes responden de la misma manera a los cambios en el uso del suelo, la presión ganadera o el acceso al agua.
Para construir el inventario, los investigadores utilizaron una combinación de imágenes satelitales, trabajo de campo, literatura profesional y modelos de elevación digitales para estudiar con éxito todo el territorio marítimo de la nación y una amplia variedad de ambientes continentales.
«Por primera vez Argentina establece una base integrada y estandarizada en su ecosistema», enfatiza Martinetto. A partir de ahora, el desafío será transformar estos conocimientos en herramientas para productores, organismos públicos, científicos y empresas, para que comprendan que proteger bosques, humedales o cuencas también puede ser una forma de sostener la producción y planificar el desarrollo en los próximos años.



