Playa regional, situada en Lugo Vivero (Oficina de Turismo de Galicia).
Costa Lugo es uno de los secretos mejor guardados de la costa gallega. La zona de A Mariña Lucense, entre las desembocaduras de los ríos Ribadeo y Viveiro, cuenta con una serie de playas, acantilados y pueblos marineros que, a pesar de su magnífico entorno natural, han recibido mucha menos atención que las Rías Baixas. Sus playas de arena combinan arena blanca, dunas naturales y agua de mar, y en verano las temperaturas sorprenden a quienes asocian Galicia con el frío océano Atlántico.
La fama de agua helada no es del todo justa para la costa lucense. Mientras que en las Islas Cí las temperaturas rondan los 16 y 17 °C, parte de la arena de A Mariña alcanza temperaturas superiores a los 20 °C en junio y julio, lo que la convierte en una auténtica opción para quienes quieran nadar sin neopreno. La playa de Vivero es el ejemplo más claro de este fenómeno y es uno de los arenales más valiosos de todo el Cantábrico.
Las playas de la zona tienen más de un kilómetro de longitud y un fondo de arena blanca y fina, a diferencia de la arena que se encuentra en la mayor parte de Galicia hacia el norte. Su orientación sin oleaje la convierte en una playa de aguas tranquilas, lo que la hace especialmente indicada para familias con niños y para aquellos que quieran nadar sin corrientes ni oleaje. La combinación de temperatura, calidad del agua y entorno natural le ha valido las certificaciones Bandera Azul y Q de calidad, reconocimientos ambos que avalan tanto la limpieza del mar como la calidad de los servicios de la playa.
Playa regional, situada en Lugo Vivero (Oficina de Turismo de Galicia).
Asimismo, el entorno playero de la zona es uno de sus principales atractivos. El arenal está rodeado de dunas naturales y vegetación al pie del monte Faro, un paisaje que contrasta con la urbanización que rodea muchas playas de la costa española. Las dunas actúan como barrera natural entre la arena y el interior y forman parte de un ecosistema que ayuda a proteger la calidad del medio ambiente.
A su vez, existen dos calas menos pobladas en el lado derecho de la playa, ofreciendo una opción más tranquila para aquellos que prefieren mantenerse alejados de la playa principal de arena. Se puede llegar a ellas andando desde el final del arenal y mantienen el mismo tipo de agua cálida que toda la franja costera.
Las playas regionales ofrecen todos los servicios necesarios para un día completo. Duchas, lavapiés, aseos, aparcamiento cercano y servicio de socorrismo en verano forman la infraestructura que lo convierte en una opción cómoda para el visitante ocasional y el que se queda unos días en Vivero.
La Península Ibérica tiene unas aguas maravillosas y los veranos se pueden disfrutar en la costa. Estas son las playas más curiosas.
Bares y restaurantes de los alrededores completan la propuesta. A pocos minutos de la playa de arena, el pueblo de Vivero cuenta también con un centro histórico con murallas medievales, la iglesia gótica de Santa María y una gastronomía centrada en el marisco y el pescado fresco de la ría.





