
Yaakov Hararyel argentino que se quedo Detenido en Venezuela durante 15 mesesreveló no sólo el drama personal de su encierro, sino también un mecanismo sistemático de represión y manipulación dirigido a los extranjeros dentro del sistema carcelario del chavismo. Durante el período que estuvo secuestrado soportó condiciones extremas hasta su liberación, un proceso rodeado de incertidumbre y prácticas opacas. Además, fue una de las últimas personas que el gendarme argentino vio con vida. Nahuel Gallo.
En este sentido, confirmó Harary a Radio Mitre: «Él estaba conmigo en mi habitación cuando lo trajeron y se quedaron alrededor de una semana, pero luego lo trasladaron al frente (a otra celda). Tuvimos muchas conversaciones. «No sabía dónde estaba y me habló de ser gendarme y todo lo relacionado con eso».

Refiriéndose a los criterios de liberación, Harary declaró: «Nadie sabe con qué criterio se toma, porque se toma de todos, de cada corredor». En su caso, su liberación se produjo al final de una larga jornada en la que varios detenidos fueron liberados, sin explicaciones ni pautas discernibles. Informó además que estuvo alojado en la cárcel Rodeo 1, donde fue testigo de un régimen de castigo en el cuarto piso, reservado para quienes desobedecieran a los guardias: «Hay cámaras en la habitación y aún menos condiciones de vida. Si estás en la habitación, como dije, un perro vive allí mejor que nosotros».él declaró
La historia de Harary se caracteriza por una pérdida absoluta de su identidad legal e incluso nominal: bajo custodia, se vio obligado a asumir el nombre. Abraham Molina junto con un nuevo número de identificación, práctica que se aplica a todos los extranjeros. Y expresó que al pedir atención médica y decir su verdadero nombre, «No conocemos a YaaKov Harary, aquí tu nombre es Abraham Molina» fue la constante respuesta de las autoridades.
Sobre las causas de la detención destacó la arbitrariedad y una aparente estrategia oficial de utilizar a los extranjeros como herramientas de presión. Dijo que entre los reclusos había personas de hasta 49 países diferentes, muchos de ellos sin vínculos políticos con Venezuela. Según su punto de vista, «Somos como la carta en la manga».lo que ilustra la percepción de ser moneda de cambio del régimen, condición agravada en su caso, además, por su nacionalidad israelí, pasaporte argentino y visa estadounidense.
Las condiciones carcelarias que describió eran pésimas. En celdas de 1,78 metros de ancho por cuatro de largo, dos personas compartían el espacio junto a un hueco que servía de baño y ducha, rodeadas de insectos y sin sábanas, retiradas tras los intentos de suicidio de algunos reclusos. Harary reveló que tras su liberación, lo obligaron a firmar que había sido tratado con respeto de acuerdo con los estándares internacionales, pero protestó por escrito diciendo lo contrario: «No has conseguido nada, nada de nada»afirmó en el documento antes de acceder a la liberación forzada por las presiones de quienes lo retenían.
Según su testimonio, las acusaciones formuladas contra los extranjeros eran idénticas e infundadas, girando en torno a presuntos delitos de terrorismo y manejo de armas sin cargo específico ni proceso judicial alguno. «Cuando nos secuestraron, nunca nos dijeron: ‘Están detenidos por esto, esto y aquello’. Nos dijeron: ‘Vengan conmigo, vengan con nosotros, haremos algunas investigaciones y nada más'».dijo Harry. Y agregó que, durante las supuestas audiencias colectivas, la defensa no pudo intervenir y cualquier mención a acuerdos internacionales fue inmediatamente desestimada.
Entre los casos más impactantes mencionó los intentos de suicidio de otros reclusos, como el de su compañero de celda Javier Ochoa, a quien ayudó tras un intento de autolesionarse, y el de ciudadanos yemeníes, hechos que contribuyeron a agravar las ya deplorables condiciones de detención. La situación psicológica general, según Harary, era de malestar, incertidumbre sobre sus familias y las acciones de sus gobiernos.
Antes de obtener finalmente su libertad, Harary declaró: «pelo diosdado Él fue quien me liberó. Sólo después de entregarme me di cuenta de quién era, cuando me dijeron que el Ministro del Interior se lo entrega aquí. Le estreché la mano porque me la extendió. Y listo, lo vi durante aproximadamente un minuto».
la vida de Yaakov Harary quedó marcada por esta experiencia. Actualmente se encuentra fuera de Venezuela y Argentina, residiendo temporalmente Israelsigue valorando su futuro y asegurando que se debe conocer la verdad de lo sucedido, por difícil que sea.






