
¿Cuántas veces hoy los titulares subordinan la identidad de una mujer a la de un hombre?: la expareja de piquéla esposa de Navidadla esposa de Pedro Sánchez…¿Por qué se ocultan nombres femeninos aunque sus aportaciones sean al menos equivalentes a las de sus parejas?
Con el tiempo, la sociedad patriarcal ha seguido esta tendencia y las mujeres han sido silenciadas y relegadas al hogar y a la educación de los hijos, en su mayoría excluidas de los círculos del conocimiento.
Viudas e hijas dependientes
En el campo de la lingüística, las mujeres se encargaron de imprimir, entre otras obras, repertorios de gran valor para comprender la historia, producción y contexto de los textos que han abordado la descripción del español.
En una época en la que la educación femenina era un privilegio, muchas de ellas entraron en el oficio por herencia: cuando fallecieron sus maridos, renombrados impresores, tuvieron que asumir el control de los talleres.
Así, sus nombres empezaron a aparecer en los colofones de los libros. A veces lo hacían precedido de una expresión reveladora: «viuda de» -viuda de Notarioviuda de rocaviuda de Joaquín Ibarraetc. Otras veces la herencia era filial –hija de Ibarrahijas de J. Colomarhijas de JF Gensetc.-. Y, en muy raras ocasiones, firmaron con su nombre completo –mujer Rosa Sanz, María de Quiñones, Juana Millánentre otros. Detrás de esta aparente subordinación se escondía un profundo conocimiento del tipo de imprenta, del proceso de impresión, de las negociaciones con autores y libreros, de la tipología textual editada, etc.
Los best sellers lingüísticos de la época.
En el siglo XVI, por ejemplo, impresores como Antonia Ramírez, Isabel Ana Sebastián y la viuda de Bernard Nogués Decidieron aceptar el trabajo de antonio de nebrijael máximo representante del humanismo lingüístico español.
Tanto su obra gramatical para la enseñanza del latín (el introducciones latinas), así como sus repertorios léxicos (los diccionario latín-español1492 y el Vocabulario español-latín1495?) fueron publicados una y otra vez en España, Europa, América y Asia. Se convirtieron luego en el manual oficial de las universidades españolas, la referencia para la descripción gramatical de las lenguas indígenas de Asia y América, y el modelo lexicográfico para diccionarios posteriores, respectivamente.

las obras de neblina Fueron traducidos, actualizados, modificados y versionados exhaustivamente. Y los impresores se involucraron en esta tarea demostrando que estaban actualizados y comprometidos con aumentar y ampliar sus talleres tipográficos.
En el siglo XVII, pero en suelo norteamericano, paula de benavides Heredó el taller de su marido. Allí se hizo cargo de la primera impresión del arte mexicano de Diego de Galdo Guzmán (1642), de Arte de la lengua maya de Gabriel de San Buenaventura (1684) y también de una nueva edición del Vocabulario manual de las lenguas española y mexicana. de pedro de arenas (1683).
Estos textos fueron escritos en el Nuevo Mundo y ejemplifican lo que se conoce como lingüística misionera. En ellos, los misioneros describieron las lenguas indígenas con el fin de aprenderlas con el objetivo de llevar la palabra de Dios a los habitantes de estas nuevas tierras en su propio idioma. Aunque muchos eran manuscritos, otros procedían de imprentas dirigidas por mujeres.
Grandes gramáticas europeas
Al mismo tiempo, pero en territorio peninsular, diversas causas modificaron considerablemente el objetivo de los textos lingüísticos. Entre ellos podemos encontrar la apertura de España a Europa, el crecimiento del comercio y el fortalecimiento de las relaciones comerciales, los matrimonios entre miembros de las monarquías de diferentes países y el auge de las universidades europeas. Así, los textos pasaron de ser un instrumento de acercamiento a una lengua muerta a reflejar las necesidades sociales, económicas y políticas de una sociedad que había cambiado.
Dentro de este nuevo contexto europeo se encuentra la publicación de numerosos textos lexicográficos y gramaticales en las ciudades europeas más importantes que permiten conocer la historia de la lingüística en este período. Al frente de algunos de los talleres que pusieron en marcha estas obras estuvieron mujeres como la viuda de Marcos Orryquien en 1616 publicó la segunda edición del Tesoro de las dos lenguas francés y español de César Oudinuno de los diccionarios español-francés más importantes del siglo XVII.
Con la llegada de los Borbones se unificó la legislación sobre el libro y se crearon imprentas y librerías. En estas nuevas circunstancias, los impresores siguieron copando los talleres familiares. También fueron responsables de la publicación de gramáticas de distintos tipos, textos sobre lenguas no europeas, diccionarios, producción académica y otras obras importantes para la historia del español.
las grandes imprentas
Sin duda, uno de los talleres más importantes del siglo XVIII en España fue el de francisco del hierrosu viuda y sus herederos. De sus prensas salió, por ejemplo, el Diccionario de autoridades de la Academia Española (1726-1739), primer léxico de la Academia.

Dirigió la otra gran imprenta del siglo hasta su muerte. Joaquín Ibarra. Más tarde, su viuda Manuela Contera fue responsable de la publicación de Diccionario de español con palabras de ciencias y artes y sus correspondientes idiomas en los tres idiomas francés, latín e italiano de Esteban Terreros y Pando (1786, 1787, 1888), el gran diccionario monolingüe no académico del siglo XVIII. Él también estuvo detrás del Arte de escribir por reglas y con muestras según la doctrina. (1798, 1802) y el Diálogos de ortología y caligrafía. (1804) Torcuato Torío de la Riva. Estas obras se convirtieron, por su sencillez y originalidad, en manuales de referencia para las escuelas primarias de principios del siglo XIX.
Durante el siglo XIX, los editores se dieron cuenta de que los textos lingüísticos aportaban beneficios económicos. Por ello, las mujeres se esforzaban por publicar obras «rentables».
En aquella época, las aportaciones de la imprenta de la viuda de hernandez (heredera de una de las imprentas y librerías más importantes del siglo XIX), responsable de numerosas ediciones del gramática y el Ortografía de la Real Academia Española. Los papeles de la Sra. rosa sanzque imprimió Nueva gramática latina, escrita con sencillez filosófica (1821 y 1825), y la viuda de Ramón Joaquín Domíngueza cargo de varios diccionarios generales y especializados entre 1849 y 1857.
Estas son sólo algunas de las 172 impresoras que identificamos en nuestra investigación. Su trabajo y esfuerzo demuestran que la imprenta no era sólo un oficio manual, sino un acto intelectual, ya que eran muy conscientes de las obras que querían publicar y de los motivos que les llevaban a hacerlo. Aunque el mundo dudaba de la capacidad de las mujeres para pensar o crear, ellas imprimieron tratados de gramática, diccionarios, manuales escolares, diálogos y ortografía, y lo hicieron con conocimiento y valentía.
Recuperarlos hoy no es sólo un acto de justicia; Es una forma de entender que la cultura, la educación, la lingüística y la palabra escrita también estuvieron en manos de las mujeres.
*Es profesora e investigadora del Departamento de Lengua Española y Teoría de la Literatura de la Universidad Complutense de Madrid.
**Es PDI Lengua Española, Universidad Complutense de Madrid.
Este artículo fue publicado originalmente en La conversación.
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