El Gobierno nacional lo explicó hoy, a través de un comunicado del Secretaría de Inteligencia (SIDE)la reestructuración interna prevista en el decreto de necesidad y urgencia DNU 941/25. «Permite proteger al país contra las amenazas contemporáneas, delimita poderes, reduce su estructura y fortalece los controles estatales», señalan las autoridades en el texto. Al mismo tiempo, enfatizaron que los cambios responden «con los más altos estándares democráticos y republicanos«.
Específicamente, la medida redefine los poderes institucionales, limita la Agencia de Seguridad Nacional a tareas de contrainteligencia únicamente y elimina organizaciones superpuestas como la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar.
Desde distintos sectores de la oposición política plantearon dudas y cuestionamientos sobre la reforma y anticiparon que la Comisión Bicameral de Inteligencia preparará un pedido de informes a la Casa Rosada. Más allá de las críticas, al ser DNU, el Gobierno tiene los votos necesarios para mantener toda su vigencia.
«Desde Provincias Unidas defendemos una regla básica: sin control del Congreso no hay democracia plena. Las reformas de inteligencia deben ser discutidas en el Parlamento, no impuestas por el DNU», afirmó la presidenta del bloque de Provincias Unidas, Gisela. escaglia.
«Si este DNU que modifica la Ley de Inteligencia Nacional hubiera sido firmado por el kirchnerismo, estaríamos ante un escándalo institucional de proporciones históricas», dijo Maximiliano, a su vez. ferrari (Coalición Cívica). «¿Por qué no discutir un tema tan relevante en el Congreso, con un debate pluralista, un control efectivo y el pleno funcionamiento de los equilibrios institucionales?» añadió.
La Secretaria de Estado de Inteligencia ha destacado que los desafíos globales contemporáneos y el nuevo papel central que ocupa la República Argentina en el escenario internacional, bajo el liderazgo del presidente Milei, requieren que el país cuente con un Sistema de Inteligencia «moderno, profesional y eficiente».

Así, se ha explicado que el eje central de la reforma es delimitar, definir y aclarar con precisión tanto la estructura como las competencias del Sistema Nacional de Inteligencia, reducir su tamaño y limitar su intervención en áreas no privativas. En este sentido, se delimita expresamente que la seguridad interior corresponde al Ministerio de Seguridad Nacional, la producción de inteligencia militar al Estado Mayor Conjunto, y la protección de infraestructuras críticas y sistemas de información del Estado a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología.
En cuanto a la Agencia de Seguridad Nacional, su papel será centrarse exclusivamente en tareas de contrainteligencia.. «Eliminar superposiciones, estructuras innecesarias y misiones confusas que contribuyeron al desorden y al descontrol», explica el texto.
“En este marco, la contrainteligencia se define clara y ampliamente como la función destinada a proteger al Estado argentino contra acciones de inteligencia, espionaje o injerencias de agentes externos, dejando atrás prácticas pasadas en las que los recursos del Estado eran utilizados para persecución política interna, espionaje interno o control indebido de dirigentes, periodistas y ciudadanos”, resaltaron las autoridades.
Finalmente, la reforma establece un nuevo esquema de intercambio de información con el resto de órganos del Estado, basado en la trazabilidad, la automatización y el registro obligatorio de cada requerimiento y cada flujo de información. «Elimina discrecionalidad y arbitrariedad, garantiza la transparencia interna y fortalece los controles legales, técnicos y presupuestales sobre el funcionamiento del Sistema Nacional de Inteligencia», concluyeron.








