El viaje de las variables clave –dólar, inflación, reservas, riesgo país i tarifas en pesos— reflejó tensiones internas y externas, así como el impacto de la política monetaria y cambiaria en la vida cotidiana y las estrategias de inversión. Los testimonios de analistas y la información oficial permiten trazar un panorama donde conviven oportunidades selectivas y retrasos estructurales.
El dólar: relativa estabilidad y brecha acotada
él dólar mantuvieron una trayectoria moderadora a lo largo del año, con variaciones anuales de 41,2% para los mayoristas y 40,1% para los oficiales -que comparan con una expectativa de inflación del 30%-, mientras que los dólares financieros (MEP y CCL) avanzaron 26,8% y 28,7% respectivamente. Según el informe de GMA Capitalla clave estuvo en la combinación de un rastreo mensual del 1% en el primer semestre y la implementación de una banda flotante tras el levantamiento de los cepos. Esta estrategia funcionó como ancla de los precios y redujo la brecha cambiaria. «La relativa estabilidad del tipo de cambio permitió que los rendimientos en dólares de ciertos instrumentos, como los Dollar Linked Bonds, alcanzaran el 24,6%», detalló GMA Capital. El mercado local, afectado por la volatilidad preelectoral y el desarme de los instrumentos financieros, exigió selectividad y puntualidad para captar los mejores rendimientos en divisas.
Inflación: fuerte desaceleración y nuevos desafíos para 2026
Según Bisang, los últimos anuncios del Gobierno prevén un cambio de prioridades en el esquema macroeconómico: «Los anuncios de las últimas semanas, en las que el Gobierno planteó el objetivo de reforzar las reservas con compras de 10 mil millones de dólares, dejan claro un cambio de prioridades en el modelo». Para el economista, la dinámica de los precios en los próximos meses dependerá de varios factores: «En este sentido, la continuidad de la inflación dependerá de la capacidad de mantener ancladas las expectativas, de acumular reservas y de la credibilidad del esquema».
Para el próximo año, el foco oficial se desplazará a la acumulación de reservas, un cambio con respecto a los dos años anteriores: «Durante 2024 y 2025, la prioridad del gobierno fue el realineamiento de los precios relativos y la reducción de la inflación… Los anuncios de las últimas semanas dejan claro un cambio en las prioridades del modelo». Así, la trayectoria de la inflación en 2026 estará ligada a la coherencia de la política económica para mantener la confianza y evitar presiones sobre el mercado cambiario y los precios.
Reservas: una debilidad estructural persistente
El reservas internacionales Cerraron el año con una mejora de su posición neta, aunque lejos de los objetivos acordados con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sebastián Menescaldieconomista de EcoGo, explicó a Infobae: «No ha logrado mejorar la posición de reservas más allá de los préstamos de corto plazo que ha obtenido o del préstamo con el fondo. Eso es lo que hay que demostrar, que el modelo se puede consolidar y eso se expresa en la cantidad de reservas que tiene.» Al 26 de diciembre, las reservas brutas alcanzaron los 43.610 millones de dólares, mientras que las reservas netas fueron -2.304 millones, mejorando respecto a los -10.538 millones de hace un año. «La brecha con la meta acordada con el FMI aún es lejana: faltan 11.774 millones para alcanzar la meta de diciembre», afirmó Menescaldi. él BCRA anunció como objetivo para 2026 la compra de 10 mil millones de dólares en reservas líquidas, apostando a revertir esta debilidad estructural a través de la oferta monetaria y una genuina remonetización de la economía.
Riesgo país: repunte postelectoral y un piso que romper
La dinámica de riesgo país refleja la sensibilidad de los activos argentinos a eventos políticos y de liquidez. El índice EMBI+ cerró el año en 571 puntos básicos, tras haber superado los 1.400 puntos en el pico de volatilidad electoral. de acuerdo a inversiones en LIO«La deuda soberana argentina en dólares fuertes logró terminar el año con ganancias extraordinarias, superando la volatilidad idiosincrásica en el tercer trimestre.» Globals y Bonares terminaron con rentabilidades en dólares del 16,7% y 25,0% respectivamente, superando el promedio de los mercados emergentes (+14,0%) y las acciones de alto rendimiento estadounidenses. La victoria del partido gobernante revirtió la liquidación electoral y permitió que los diferenciales se redujeran a mínimos recientes, aunque la confianza de los inversores sigue condicionada por los acontecimientos políticos y la capacidad de cumplir los compromisos externos.
El próximo vencimiento de la deuda, el 9 de enero, con sus más de 4.200 millones de dólares para pagar a acreedores públicos y privados, puede definir, con su gestión, la continuidad del indicador y el retorno a un costo financiero soberano que permita refinanciar la deuda en lugar de pagar cada vencimiento con reservas internacionales.
Tasas en pesos: hacia la normalización tras el salto preelectoral
el mercado de tarifas en pesos atravesó episodios de alta volatilidad, especialmente tras el desarme de LeFi. La tasa BADLAR, referencia para los depósitos mayoristas, comenzó el año por encima del 35% TNA y fue cayendo con el paso de los meses, con picos puntuales en torno al 70% en los momentos de mayor estrés financiero. El TAMAR, asociado a plazos fijos mayoristas, acompañó la tendencia, oscilando entre 34% y 80% TNA en los tramos más críticos del año. el informe de GMA Capital Señaló que «las tasas reales subieron al 40% anual y los bonos en pesos se erosionaron», aunque el carry trade -estrategia de invertir en pesos y pasar a dólares- arrojó un retorno de 10,3% medido en CCL. El BCRA eliminó la tasa de referencia en 2026 y pasará a un esquema de tasas endógenas, ajustadas por el mercado, apostando a que la intermediación financiera y el crédito acompañarán la recuperación de la demanda de dinero.





