En sus viajes y experiencias personales, Espido Freire recuerda una escena en un tren hace treinta años cuando una madre le preguntó cómo encontrar una trabajadora sexual para su hijo discapacitado. Para el autor, este episodio demuestra tanto la interdependencia entre diferentes grupos minoritarios como la necesidad de revisar las ayudas a las personas dependientes y las pensiones. Según la prensa europea, en palabras de Freire, «siempre es fácil avanzar hacia pensiones más altas, hacia el desequilibrio generacional que es detectable en este momento, pero en este desequilibrio también olvidamos la inestabilidad y la injusticia flagrante. Así fue hace 35 años y sigue siendo así ahora». En su nuevo libro «Una guía de lugares que ya no existen», la autora combina reflexión social e historias personales para examinar su propia biografía y la realidad de los demás.
Según informa European Press, esta novela autobiográfica aborda las dificultades de mantener un espacio de diálogo en la actualidad. Freire cree que «desperdiciar espacio para el diálogo es un error», aunque reconoce que algunas personas preferirían no dialogar si sienten que hacerlo legitimaría ideas que rechazan. «Aparte de las decisiones morales que todo el mundo tiene derecho a tomar, me parece que desperdiciar el espacio conversacional es realmente un error. También entiendo quién dice hablando con qué personas legitima qué ideas… Eso lo veo en lo que dicen», dijo el autor en una entrevista con los medios.
En una edición anterior, la autora asistió a dos de estas jornadas: una para reflexionar sobre la imagen de Don Juan y otra para debatir sobre el toreo, pese a su declarada oposición a la tauromaquia. La prensa europea informó que los autores mantuvieron su postura de que negarse a debatir conduciría a un ambiente ruidoso donde las discusiones se centrarían en conflictos en lugar de necesariamente propuestas. «Si no hacemos eso, lo que sucederá es lo que está sucediendo ahora: ruido en torno al problema, no ruido en torno a la propuesta», dijo Freire. «Mi inclinación natural es discutir.»
Publicada por la RBA, Una guía de lugares que ya no existen cubre diversos destinos nacionales e internacionales como Damasco, Bath, Finisterre, Arava, Yorkshire, Noruega, Finlandia y Ghana, y utiliza cada ubicación para explorar los dilemas actuales en torno a la identidad, las fronteras y la solidaridad. Freire comentó que le resultaba difícil comprender la «redefinición» contemporánea de las fronteras y la identidad colectiva. Como dijo en una entrevista difundida por Euronews, le educaron en la creencia de que el respeto a las personas y la libertad de circulación serían progresistas y tendrían un impacto positivo en la sociedad. «Me cuesta entender que ahora estamos redefiniendo identidades y fronteras», subrayó. «Porque en la época en la que crecí, teníamos la impresión de que, aunque las fronteras permanecerían, serían compartidas. En esta era, la libre circulación y el respeto a la humanidad, a cualquier tipo de humanidad… seguirán mejorando. El último rastro de prejuicio o falta de solidaridad desaparecerá».
Dijo a los medios que el odio, el resentimiento y la desconfianza hacia los demás han aumentado en las últimas décadas, impulsados por diferentes factores sociales. Al observar el crecimiento de estas emociones, relata la «impotencia de un hombre que no tiene más poder que el de contar historias». Argumentando que la narrativa y la literatura siguen siendo herramientas para presentar la realidad y promover la empatía social.
En el libro, el autor también describe cómo determinadas realidades y conflictos afectan directamente a los grupos vulnerables. Explicó que, si bien los debates a menudo se centran en los desequilibrios generacionales y las reformas que afectan a las pensiones más altas, muchas injusticias e inestabilidad han persistido entre los dependientes durante décadas. Su defensa se dirigió especialmente a quienes necesitan pensiones y asistencia debido a vulnerabilidades específicas, un grupo que, como dijo a Euronews, a menudo queda olvidado en los debates públicos.
Espido Freire, que ganó el Premio Planeta a los 25 años por su novela «Helado de melocotón», define su nueva tesis como una continuación de su recorrido literario y su constante preocupación por los problemas humanos. Según un comunicado recogido por Prensa Europea, aseguró: «Lo que hago es continuar con lo que creo. No puedo ver el mundo, el viaje, ni ninguna otra perspectiva sin hablar de lo que es ser humano». En Una guía de lugares que ya no existen, la autora reafirma los intereses morales y los compromisos sociales que han guiado su carrera literaria.
El nuevo libro de Freire combina la experiencia personal con el análisis de la sociedad actual, caracterizada por la polarización y la negativa a comprender, informaron editoriales europeas. A través de este artículo, el autor espera provocar una reflexión sobre la necesidad de mantener un espacio de diálogo a pesar de las diferencias y disparidades. En su obra, también revela la importancia de escuchar todas las voces y analizar críticamente las realidades que viven los diferentes grupos sociales y los desafíos relacionados con la convivencia, la diversidad y la integración.







