Vista aérea de Ujue, Navarra. /Shutterstock
El 12 de agosto, cuando la Luna se interponga entre el Sol y la Tierra, será visible un eclipse solar total en muchos enclaves españoles. Sin embargo, este fenómeno no se ve en todas las regiones de España, por lo que conviene saber cuáles son los enclaves más populares. En el caso de Navarra, son los siguientes pueblos: Ujué, Olite, Ochagavia, Tudela e Isaba. Ambientadas principalmente en la Edad Media, estas cinco localidades cuentan con un rico patrimonio arquitectónico, además de atractivos naturales como la Selva de Irati, que se asoma al horizonte.
Un pequeño pueblo de la comarca de Tafalla combina la belleza de la zona con la magia de la astronomía: Ujué, su ubicación bajo la sierra le da nombre, mostrando su importancia como enclave defensivo, que reúne una iglesia-fortaleza medieval y un caserío de piedra situado a más de 800 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, se encuentra en la parte más alta de la ciudad y es donde se encuentra el principal símbolo del pueblo. La fortaleza de la Iglesia de Santa María está rodeada por el Casco Antiguo, que forma un entramado laberíntico de calles adoquinadas y edificios tradicionales que conservan la huella medieval de la zona.
Los orígenes de Ujue se remontan a la época prerromana. Los primeros indicios de poblamiento apuntan a la presencia de los bascones, antiguos habitantes de la zona. Las tradiciones locales se suman a la leyenda fundacional. Se dice que un pastor vio una paloma entrando y saliendo de un agujero en la roca, y al acercarse encontró en su interior una imagen de Santa María, de la que la iglesia debe su nombre.
Según la leyenda, el descubrimiento atrajo a los vecinos y difundió el amor por la Virgen María. Además de los relatos legendarios, las primeras crónicas ya describen la función de este enclave como fortaleza defensiva durante las invasiones árabes. La ubicación de Ujue en la cima de una colina, con sus vistas despejadas y su terreno circundante abierto, es un punto clave para controlar y defender el territorio. Ahora bien, esta altitud superior es propicia para ver el eclipse solar.
En la Edad Media existió en la ciudad navarra de Olite. /AdobeStock
Si alguna recomendación no es convincente, ¿qué mejor que una de National Geographic? Según las revistas de viajes, Olite es en septiembre el pueblo más bonito de España. Clasificado como Conjunto Histórico Artístico, este pueblo medieval conserva sus calles empedradas, iglesias, casas decoradas y un paisaje dominado por viñedos.
Su principal atractivo es el Palacio Real, una fortaleza que data del siglo XIII y que vivió su mayor esplendor durante el reinado de Carlos III de Navarra, quien impulsó la construcción del nuevo Palacio Real con el objetivo de transformar Olite en un referente europeo. El palacio consta de varias zonas, entre las que destacan la Torre Grande, la Cámara Mudéjar y la Torre de la Triple Corona, además del Patio Moreira, muy relacionado con la historia local.
El patrimonio de Olite incluye la Real Iglesia de Santa María, un destacado ejemplo del gótico navarro, y la Piazza Teobardos, donde se ubica la Torre del Iglesia. Pero no todo es arquitectura. Olite también es considerada la capital del vino de Navarra, y su tradición vitivinícola está muy ligada a la historia de la localidad. La Ruta del Vino de Navarra está formada por siete bodegas que ofrecen experiencias enológicas a la altura de este monumental atractivo.
Ochajawea de Navarra. / Shutterstock España
Situado en plena Selva de Irati, Ochagavía es uno de los pueblos más bonitos de la comarca y un destino ideal para ver el eclipse solar total. Rodeado de montañas, ríos y bosques, este enclave fusiona naturaleza y tradición, con sus casas de piedra, tejados de pizarra y balcones de madera propios del Valle de Salazar. El paisaje transforma el entorno en un espectáculo de colores cálidos, atrayendo a visitantes que buscan una auténtica experiencia rural.
La historia de Ochagavía se remonta al siglo XII y está marcada por la presencia de familias nobles y su papel en el Camino de Santiago. Su patrimonio incluye la iglesia de San Juan Evangelista, que alberga un retablo renacentista, y el Santuario de Nuestra Señora de Musquilda, un monasterio del siglo XII en lo alto de una colina. El puente medieval sobre el río Anduña, así como los palacios y casas decorativas, realzan el carácter histórico y arquitectónico de la localidad.
El entorno natural de Ochagavía ofrece posibilidades para la práctica del senderismo y el ecoturismo, siendo la Selva de Irati el principal atractivo, al tratarse de uno de los bosques de hayas y abetos más grandes de Europa. Además, cerca del Monte Orchi se puede disfrutar de unas vistas panorámicas del Pirineo Navarro. La combinación de patrimonio histórico, arquitectura tradicional y naturaleza convierte a Ochagawea en un referente del turismo rural en Navarra.
Tudela, Navarra. /AdobeStock
Tudela, por su parte, está situada en el sur de Navarra y es famosa por su gran riqueza, tradición y gastronomía. La ciudad es famosa por las Fiestas de Santa Ana, donde la gente se viste de blanco y rojo para bailes, desfiles, ferias taurinas y otros eventos populares. Su patrimonio histórico incluye la Plaza de los Fueros, la Catedral de Santa María, la Torre de Monreal, la Casa del Almirante y la Judería, reflejo de la diversidad cultural de la ciudad a lo largo de los siglos.
La gastronomía de Tudela está muy ligada a la huerta de la Ribeira, famosa por sus productos como los tomates feos, las alcachofas y los espárragos. La Fiesta de la Verdura en primavera y la Fiesta de la Inverdura en invierno celebran la riqueza agrícola local a través de talleres, degustaciones y menús especiales en los restaurantes. Todo ello es un atractivo habitual cuando se visita la localidad navarra, con el plus de disfrutar del vasto horizonte del eclipse solar total.
Isaba, Navarra. / Shutterstock España
A poco más de dos horas en coche desde Huesca, Isaba es uno de los pueblos más frescos de España, especialmente en verano. Se encuentra en el Pirineo Navarro y su singular orografía permite disfrutar de bajas temperaturas incluso en los meses más calurosos, lo que la convierte en un atractivo lugar de veraneo. Por la noche suele ser necesario mantas y chaquetas, lo cual es importante para aquellos que quieren escapar del calor típico de otras zonas como Zaragoza.
La localidad presenta un entorno señorial de casas de piedra y madera, con la Iglesia de San Cipriano como elemento central, de origen medieval y aspecto macizo. Además, cuenta con la Casa de la Memoria, un museo etnográfico sobre las costumbres del Valle de Roncal, y el Monasterio de Nuestra Señora de Idoia, que cuenta con grandes atractivos arquitectónicos y artísticos. Isaba es también la puerta de entrada a las cotas más altas del Pirineo navarro, lo que la convierte en una base para explorar rutas naturales como las Cataratas de Bella Bars y otros enclaves cercanos.
Una de las rutas más impresionantes de España: conduce a través de túneles en la montaña hasta parajes naturales.
Desde Isaba se pueden visitar otros pueblos del Valle de Roncal como Uztaroz, Roncal y Burgi, además de lugares emblemáticos como Ochagavia y la Selva de Irati, el segundo hayedo más grande de Europa. La localidad también cuenta con numerosos bares y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía local. Es fácilmente accesible por carretera desde Zaragoza o Huesca, lo que lo hace conveniente para fines de semana y escapadas de varios días.




