Las estaciones de servicio del AMBA sólo pueden dar capacidad garantizada mediante contrato fijo (Adrián Escándar)
Las distribuidoras de gas natural del AMBA decidieron restringir la venta de GNC en las gasolineras a partir del martes para evitar una caída de presión en los ductos de gas natural. Se trata del tercer pico de frío polar en lo que va de año, por lo que la medida suspende las interrupciones del suministro a proveedores e industria «hasta nuevo aviso».
La decisión se tomó debido a las temperaturas más frías en las zonas centrales del país. La restricción normalmente permanece vigente durante las olas de frío y no afectará a algunas de las estaciones de suministro que reciben a través de contratos en firme, según fuentes familiarizadas con la situación.
En realidad, las gasolineras no se quedan sin gasolina automáticamente, sino que sólo ofrecen capacidad garantizada. Todos los volúmenes interrumpibles están cortados hasta nuevo aviso.
Según la normativa vigente, el sistema de despacho estatal prioriza las necesidades prioritarias. De esta forma se garantiza el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas. En cambio, para las gasolineras, el límite es obligatorio y las ventas que superen las cuotas autorizadas suponen una multa equivalente al valor de un litro de súper gasolina por cada metro cúbico superado, lo que elimina cualquier beneficio comercial.
Las ventas en exceso de las cuotas autorizadas implican una multa equivalente al valor de un litro de gasolina súper por cada metro cúbico excedido (Adrián Escándar)
Esta medida se ha implementado dos veces durante esta severa temporada de frío. El sistema también prioriza el suministro residencial y los servicios esenciales sobre la venta de combustible y cierta actividad industrial durante estos eventos.
A diferencia de otros combustibles, el gas natural tiene la propiedad de no almacenarse. Es por eso que una vez que el gas natural se extrae e inyecta en un gasoducto, debe consumirse o perderse. Por lo tanto, la producción de gas se planifica en función de la demanda y alcanza sus picos en invierno, pero esta mayor producción no puede sostenerse en verano ni reanudarse más tarde.
Oscar Olivero, vicepresidente de la Cámara de Comercio de GNC, explicó a Infobae en Vivo que el problema no es la producción de gas, sino la capacidad de transporte y el aumento del consumo invernal. Según detalles, la capacidad de transporte de Argentina es de 120 millones de metros cúbicos por día. Además, aunque esta cantidad es suficiente para ocho o nueve meses del año, en invierno la relación de oferta y demanda cambia debido al aumento del consumo de los residentes en épocas de frío severo.
Olivero afirmó que en circunstancias normales el consumo residencial representa alrededor del 14%, pero cuando las temperaturas bajan mucho, el consumo residencial puede aumentar «hasta un 60% o incluso un 70%». Este aumento presiona al sistema e impone restricciones a otros usuarios, como estaciones de servicio e industria. Por lo tanto, incluso si aumenta la producción local, la red no podrá trasladar todo el gas necesario a los centros de consumo en los días de mayor demanda.
Las restricciones se mantendrán mientras continúe la ola de frío, sin fecha de levantamiento (NA)
Olivero también señaló que el sistema se mantiene mediante la compra de gas natural licuado durante el invierno. Señaló que en junio ingresarán ocho buques de GNL y está previsto que otros ocho ingresen en julio. Este gas se comprime a su llegada al buque y se incorpora tras la regasificación en la planta de Zarat. Respecto al proceso, dijo: “En una semana o 10 días pueden vaporizar e inyectar combustible al sistema”.
Las necesidades de importaciones en invierno coexisten con cambios fundamentales en la matriz energética de Argentina. Según el informe de la Bolsa Comercial Argentina divulgado por el Indec, el rubro combustibles y energía alcanzó en mayo un valor histórico de US$ 1.745 millones, una variación interanual del 167,1%.
Esta mejora en el desempeño fue impulsada por el aumento de las exportaciones de petróleo crudo y combustibles: los volúmenes de exportación aumentaron un 78,5% y los precios un 49,9%. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la balanza comercial energética registró «el mayor saldo positivo de toda la serie», con un superávit de 1.543 millones de dólares.
Como se desprende de los datos y de las explicaciones de los gestores, la paradoja es estructural: el país produce más energía y exporta más, pero aún necesita importar GNL durante el invierno porque la demanda aumenta estacionalmente y la red de transporte no tiene suficiente capacidad para trasladar todo el gas desde las cuencas de producción a las zonas donde el consumo es mayor. Una gran proporción de estas importaciones terminan en la industria y no en los hogares.





