
Después de un freno productivo que duró más de 10 días, El gobierno de Entre Ríos intervino en el caso Granja Tres Arroyos y llegó a un acuerdo entre la empresa y sus más de 900 empleados de la planta ubicada en la ciudad de Concepción en Uruguay.
Como se confirmó Infobae Mariano Camoirano, secretario de Trabajo de la provincia, a última hora del miércoles «el conflicto terminó. Las partes llegaron a un acuerdo y hoy hay un escenario de previsibilidad, al menos, hasta mayo.»
La intervención del Ministerio de Trabajo provincial fue un pedido directo del gobernador Rogelio Frigerio y el ministro de Gobernación y Trabajo, Manuel Troncoso, ante el impacto que estaba generando en la economía local la parada total de la planta. Se trató, sin embargo, de una mediación institucional, ya que el acuerdo se alcanzó exclusivamente entre la empresa y los trabajadores, sin aportaciones económicas de la Diputación.

«Fue un reunión voluntaria de las partescon el Ministerio de Trabajo actuando como mediador”, explicó Camoirano. El objetivo central fue lograr la reanudación de la actividad productiva y preservar las fuentes de empleo en una ciudad de tamaño mediano, donde la planta tiene un papel clave en el marco social y económico.
El funcionario aclaró que la tregua alcanzó garantías de previsibilidad, al menos hasta el mes de mayo. Durante la audiencia celebrada este miércoles en la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos, la empresa presentó una propuesta salarial que establece un calendario de regularización de pagos, con la cancelación total de la deuda acumulada a partir del 13 de febrero. El acuerdo también incluye el reconocimiento y pago excepcional de los días no trabajados durante la huelga.
El acuerdo también contempla un esquema para el pago de salarios futuros, lo que permitió garantizar la continuidad productiva de la planta y la preservación de los empleos. “La empresa expresó su plena disposición a hacerlo. continuidad del negocio dentro de la provincia» dijo el funcionario.
El origen del conflicto
Desde el inicio de la crisis, Granja Tres Arroyos optó por no hacer declaraciones públicas. En este caso se repitió el silencio, aunque fuentes conocedoras del proceso confirmaron que la producción Ya se reanudó en la planta de La China, el único que actualmente permanece operativo en la ciudad.
La medida de fuerza que llevó al acuerdo fue inédita para la empresa entrerriana. “La planta estuvo parada durante diez días. Fue la medida más importante en la historia desde que la Finca Tres Arroyos está presente en la provincia. Hubo una situación similar en 2001, pero nunca duró tanto». Señaló Camoirano.
El conflicto había comenzado en diciembre de 2024, cuando la empresa solicitó al Ministerio de Trabajo de la Nación la apertura de un Procedimiento de Prevención de Crisis (PPC), en medio de complicaciones económicas vinculadas, principalmente, al impacto de gripe aviar y la pérdida del mercado chino. En ese momento, la firma barajó la posibilidad de despedir hasta 700 trabajadores o aplicar una reducción salarial.

Aunque este mercado comenzó a reabrirse gradualmente durante 2025, la prolongada interrupción de los envíos tuvo un impacto significativo en las operaciones de las empresas. De hecho, el cierre del mercado chino representó una pérdida estimada de 160 millones de dólares.
En el caso de la Finca Tres Arroyos, la imposibilidad de reintegrarse plenamente a este destino implicó una reducción en su volumen exportable, que pasó del 33% al 25%.
Si bien se presentó la solicitud de PPC y se abrió el expediente correspondiente, el trámite nunca fue aprobado por la autoridad nacional. Meses antes, ya afectada por las dificultades económicas, la empresa había decidido cerrar la planta de Tristán Suárez, antigua Cresta Roja. A raíz de esta decisión, de los 270 empleados que tenía la planta, cerca de 200 fueron despedidos.
En ese momento, la Granja Tres Arroyos producía alrededor de 700.000 pollos diarios y empleaba a unos 7.000 trabajadores en todo el país.
Más recientemente, en noviembre del año pasado, la compañía adelantó el cierre de Becar, otra de sus plantas clave en Concepción de Uruguay, ubicada a pocos metros de La China, la fábrica que hoy sigue operativa. Como consecuencia de esta decisión, los 270 trabajadores que trabajaban en Becar fueron trasladados a China, concentrándose toda la actividad productiva de la empresa en la ciudad.
Con el acuerdo alcanzado esta semana, el conflicto se cerró formalmente y la actividad volvió a la normalidad, al menos en el corto plazo. El escenario de previsibilidad alcanzado hasta mayo aparece ahora como una ventana clave para que la compañía estabilice su operación y evite nuevas tensiones laborales.






