
La inteligencia artificial podría superar a los humanos en la mayoría de las tareas realizadas frente a una pantalla dentro de dos o tres años. Este es el aviso central. Emad Mustaquematemático, fundador y ex director ejecutivo de Stability AI, quien sostiene que no sólo está en riesgo el empleo, sino también la «relevancia económica» de las personas en un sistema de producción cada vez más dominado por máquinas inteligentes.
Mostaque sostiene que la humanidad atraviesa una fase de transición histórica marcada por una «ventana finita» de unos mil días, en la que se definirán las reglas de convivencia entre la sociedad y la inteligencia artificial.

El especialista, autor del libro. La economía definitiva: una guía para la era de la economía inteligente (2025), explica que el núcleo del cambio está en la automatización del trabajo cognitivo.
A diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, La IA no se limita a tareas físicas o repetitivas, sino que ya es capaz de analizar información, clasificarla y producir resultados complejos. como texto, imágenes, código o análisis estratégico. Con cada actualización de modelo, que puede costar entre 100 y 200 millones de dólares, estos sistemas se vuelven más precisos y versátiles.
Uno de los factores clave, según Mostaque, es el abaratamiento del coste de acceso a esta tecnología. «Antes había que contratar gente para hacer trabajo cognitivo. Ahora sólo hay que alquilar capacidad de procesamiento, como una GPU, y ese coste está a punto de caer en picado», explica.

En este sentido, la IA se convierte en una alternativa más barata, rápida y escalable al trabajo humano, especialmente en los países desarrollados, donde gran parte del empleo se basa en tareas intelectuales.
El avance más disruptivo, afirma, vendrá con los llamados agentes de inteligencia artificial. Estos sistemas podrán revisar correos electrónicos, documentos, videollamadas y otros registros digitales para crear una especie de réplica funcional del trabajo de una persona.
Según sus estimaciones, una «versión digital» de un trabajador podría costar alrededor de 1.000 dólares al año, y rápidamente aumentará a 100 dólares. Además, no se cansaría, no cometería errores y estaría disponible las 24 horas del día.

En este escenario, Mostaque considera inevitable que este La IA puede realizar mejor que los humanos cualquier tarea que se realice de forma remota y sin contacto humano directo.. Esto no significa que todos los puestos desaparecerán inmediatamente, pero sí que la sustitución será técnicamente posible y económicamente atractiva. «Las máquinas serán mejores que nosotros en cuanto a ser máquinas», resume.
El impacto no sería sólo técnico, sino también social. Mostaque prevé una tensión creciente y un posible sentimiento anti-IA a medida que los sistemas pasen de ser herramientas auxiliares a competidores directos.
También indica que Ante una recesión económica, las empresas podrían optar por no contratar más personal humano si la IA demuestra ser más productiva, rompiendo el vínculo tradicional entre trabajo y capital.

Esta lógica también ha sido señalada por expertos en ética tecnológica como Tristan Harris, quien enfatiza que, Desde una perspectiva empresarial, una IA no requiere salario, beneficios ni derechos laborales. Para Mostaque, una vez que la IA supere al trabajador humano en tareas remotas, “no habrá vuelta atrás”.
La advertencia final del ex director ejecutivo de Stability AI es clara: el tiempo para reaccionar se acaba. La transición ya está en marcha y las decisiones que se tomen en los próximos años definirán si la inteligencia artificial se convierte en una herramienta de progreso compartido o en un factor de exclusión económica masiva.




