
Al hablar de la transformación del mercado agrícola y ganadero, comenta Gustavo «Argentina empezó a posicionarse en un mercado donde tiene todo para competir». En esta entrevista profundiza en cómo la creciente demanda global de biocombustibles está fortaleciendo el agronegocio, la necesidad de optimizar la cadena logística y cómo la trazabilidad y las infraestructuras juegan un papel crucial en la expansión de este campo.
¿Cómo describirías la actualidad que tienes que gestionar desde tu rol?
Hoy estoy muy centrado en el sector. agriculturaespecialmente en productos derivados de matanza de carne. Estamos hablando de insumos como el sebo vacuno o las harinas de carne y huesos, que históricamente tuvieron otros destinos, pero que hoy están siendo reorientados hacia producción de combustible segunda generación
A esto se suma el aceite residuos de cocina, que antes eran residuos y hoy se han convertido en un insumo muy valorado. Se recoge en grandes industrias alimentarias, se procesa y exporta para su reutilización como materia prima energética. Todo ello configura una cadena claramente asociada a la economía circular y el cuidado de ambiente.
¿Por qué estos productos ganaron tanta relevancia en el comercio internacional?
Porque el mundo está mirando alternativas reales a los combustibles fósiles. Esta transición no es inmediata, pero ya está en marcha. Los biocombustibles de segunda generación lo hacen posible reducir emisiones y reutilizar los residuos que previamente se desecharon.
Argentina tiene un ventaja competitiva enorme: tiene la materia prima. El desafío es transformar ese potencial en exportaciones sostenidas, con procesos ya certificados logística listos para responder a esta demanda. Hoy hay una oportunidad concreta, pero también muchos puntos a mejorar para no desperdiciarla.
Usted mencionó que las exportaciones a Europa están atravesando una desaceleración. lo que está sucediendo
En el caso del sebo de vacuno, la exportación al mercado europeo está actualmente suspendida. No por un problema de calidad del producto, sino por una cuestión de proceso de dar un título del proceso de producción. Europa lo exige trazabilidad se certifica bajo un método específico, conocido como método tres, que implica un control más exhaustivo desde que el animal está vivo hasta la obtención del producto final.
En Argentina la certificación históricamente se ha realizado mediante otro método, que no es suficiente para la estándar Europea actual Es por eso que hoy las productoras colaboran con Senasa para adaptarse y cumplir con este requisito. Estados Unidos, por el contrario, sigue demandando estos productos sin este nivel adicional de requisito.
¿Qué implica este cambio en términos operativos y logísticos?
implica revisa toda la cadena. No es que el proceso productivo cambie radicalmente, pero sí tiene que documento i certificar cada etapa con mayor precisión. Desde el sacrificio del animal hasta la extracción del sebo líquido, todo debe ser rastreado y validado.
Esto tiene un impacto en tiempos, costos y planificación logística Durante el período de transición, las exportaciones se desaceleran y esto genera tensiones en una cadena que venía creciendo. Por eso es clave prever y trabajar de manera coordinada entre productores, organismos de control y operadores de comercio exterior.
Para quienes no conocen esta industria, ¿cómo explicarían esta cadena de valor?
Es simple si lo traes a la tierra. Del trabajo del animal surgen sobras que antes eran descartados o tenían poco valor. Hoy se procesan en plantas específicas para su obtención. productos como sebo, aceites o harinas proteicas.
Los resultados se utilizan como insumos en otras industrias, principalmente la energética. El biocombustible se puede elaborar a partir de sebo de res o aceite de cocina usado. Lo que antes se tiraba, hoy se transforma energía.

¿Cómo explicaría su rol dentro de esta cadena a alguien ajeno al comercio exterior?
Nuestro papel es garantizar que todo este proceso llegue a su destino sin problemas. El agente de aduanas sigue siendo una figura clave, independientemente de los recientes cambios regulatorios. estamos permanentemente actualizándonos en normativa, trabajando con aduanas, Senasa, depósitos fiscales, transportistas y operadores logísticos.
Muchas veces el exportador no ve nuestro trabajo, pero el resultado sí: el contenedor sale de la planta, cruza fronteras y llega a tiempo al cliente. Este «no hay problema» es precisamente eso vale la pena que aportamos cada día.
¿Qué error no debe cometer una empresa que se inicia en este sector?
El error principal no funciona. trazabilidad desde el principio sin certificación fitosanitaria y sin procesos clarosno se puede exportar. No basta con tener el producto; Hay que demostrar cómo se obtuvo, en qué condiciones y con qué controles. En esta industria, si no tienes uno soporte documental y certificaciones validadas por los organismos correspondientes, te mantienes fuera del mercado internacional.
¿Qué es lo que más le ha sorprendido del crecimiento del sector agrícola y ganadero vinculado a estos productos?
el ritmo En los últimos tres a cinco años el crecimiento ha sido muy fuerte. Argentina comenzó a posicionarse en una mercado donde tienes todo para competir. Europa y Estados Unidos exigen cada vez más estos insumos, y la tendencia es clara: se perderán combustibles fósiles liderazgo. Esto no es una moda pasajera. es uno cambio estructural. Y como cualquier gran cambio, requiere preparación, inversión y planificación.
¿Qué reflexión te gustaría dejar?
¿Qué pasa si trabajas con pasiónEstarás bien. Esta es una actividad compleja, pero muy interesante. Si te implicas, entiendes la cadena y te comprometes con lo que haces, los resultados llegarán.
El industria agrícola vinculado a la economía circular tiene un enorme futuro. Lo que antes se desechaba hoy se transforma en energía. Comprender esto es clave para aprovechar una oportunidad que el mundo ya ha comenzado a pedir.







