
El escándalo de ‘Chifagate’ ha sumado un nuevo capítulo de confrontación entre las investigaciones periodísticas y las versiones oficiales. La atención se centra ahora en la Autoridad del Transporte Urbano de Lima y Callao (ATU) y la adquisición de 8.000 cámaras de videovigilancia para autobuses, contrato valorado en 112 millones de soles.
Después de las revelaciones semanales Hildebrandt en su decimotercerque vinculan la reunión clandestina del presidente jose jeri con el empleador Zhihua Yang a supuestas presiones para favorecer a este último, el presidente de la ATU, David Hernándezconcedió entrevistas a diversos medios de comunicación para esclarecer posibles irregularidades.
Empresas chinas entre las aplicaciones
Hernández ha matizado que aunque «no hay solicitudes de empresas chinas», sí ha habido consultas de estas empresas en el portal de licitaciones para contratar con el Estado. Aclaró que la lista es pública y transparente. También aseguró que luego de revisar la lista pública, ninguna coincide con las firmas bajo sospecha, ya que América Capón SAC.
En sus palabras, el hecho de que haya empresas de origen chino haciendo preguntas no implica una dirección, sino que responde al carácter global del mercado de tecnologías de vigilancia.
Los cambios de contrato coinciden con las fechas de las reuniones
Uno de los puntos más críticos respaldados por la hipótesis semanal es la flexibilidad de los términos del contrato tan pronto como cinco días después de la cena clandestina entre Jerí y Yang. El 31 de diciembre, la ATU amplió el plazo de entrega de las cámaras de 30 a 60 días.

En respuesta a preguntas de canal nHernández describió este hecho como «coincidencia». Sostuvo que la ampliación fue en respuesta a solicitudes técnicas de los propios postores para asegurar una mayor participación. “Ya se han hecho modificaciones antes y seguramente se terminarán haciendo otras durante el proceso”, dijo, descartando que la fecha sea un indicio de influencias externas provenientes de Palacio de Gobierno.
El regreso al ATU y la sombra de José Jerí
Otro ámbito de controversia es el nombramiento de Hernández, quien regresó al cargo el 1 de noviembre por decisión del presidente luego de haberlo abandonado durante la administración de Dina Boluarte. El ex ministro de Transportes, César Sandovalha sostenido públicamente que el entonces congresista José Jerí lo llamó para presionar a Hernández para que permaneciera en el cargo.
Hernández negó tener conocimiento de estos llamados y defendió su gestión anterior, asegurando que su salida se debió a discrepancias técnicas con Sandoval sobre el proyecto del Tren Lima-Chosica.
Asimismo, aprovechó el espacio interior. RPP para aclarar una denuncia de la Intervención sobre cartas fianzas falsas de la empresa ARCCIVIL, indicando que fue su propia gestión la que detectó y denunció el hecho en febrero de 2025. “Un funcionario cumplió con el debido proceso y ahora quiere ser utilizado de manera sesgada”, afirmó.







