
El cartel de ‘se vende’ ha aparecido en una singular propiedad de estilo neoárabe situada a sólo cinco minutos en coche de Barcelona. La propiedad, conocida como el castillose encuentra en la zona de cañaa los pies de la Serralada de Marina, y ofrece un entorno natural dominado por viñedos y pinos. El anuncio ha llamado especialmente la atención, al tratarse de una de las primeras fortalezas de este tipo que llega al mercado inmobiliario del área metropolitana de Barcelona.
La infraestructura forma parte de una propiedad de 25.000 metros cuadrados, lo que aumenta su relevancia arquitectónica e histórica. Según el portal hola, amigo, El Castellet fue construido entre los años 1920 y 1930, y cuenta con una torre principal de estilo neoárabe tardío, un diseño poco común en la región. Además, el edificio principal cuenta cinco dormitorios i tres baños distribuido en 230 metros cuadrados, y se complementa con otros dos edificios auxiliares, uno de ellos el antiguo cortijo -viejo granjero- con bodega.

Una propiedad que no se adapta a todos los compradores
Cualquiera que conozca la zona sabrá que la bodega es uno de los principales atractivos de la propiedad. Así, el hecho de ser propietario de un viñedo con Denominación de Origen Alellaque es un privilegio reservado a pocos propietarios en Cataluña, incrementa el precio de venta. Asimismo, el anuncio incluye dos pozos y balsas de riego propias, que garantizan una gestión autosuficiente del agua, un recurso expresamente valorado en el área metropolitana de Barcelona cuando entra en sequía.
Por otro lado, las zonas ajardinadas y arboladas refuerzan el conexión con la naturaleza y ofrecer espacios aptos tanto para el descanso como para el desarrollo de iniciativas agrícolas sostenibles. Pero, aunque los edificios permiten usos residenciales y actividades compatibles con la normativa local, lo cierto es que su uso principal sigue siendo agrícola. Asimismo, aunque la propiedad no dispone de calefacción central, su orientación y la calidad de los materiales proporcionan un ambiente cálido y acogedor propio de las construcciones tradicionales, según informa idealista
Debido a todos estos factores, el precio inicial se ha fijado alrededor 1.499.000€. Algo que la ha potenciado dentro de la oferta de viviendas de lujo en la capital catalana. Asimismo, hay que tener en cuenta que la propiedad está catalogada como zona verde privada de interés tradicional, lo que limita cambios drásticos en su uso y garantiza la preservación del entorno agrícola. En palabras de los propietarios en el anuncio: “Un lugar para vivir, cuidar y disfrutar, en lugar de transformar”. De esta forma, no se adapta a todos los compradores, sino que se centra en aquellos que buscan un proyecto de vida en contacto directo con la naturaleza, sin renunciar a la proximidad a la ciudad.






