
La adopción acelerada de la inteligencia artificial en el mundo corporativo está generando un doble efecto: mientras las empresas logran automatizar procesos, mejorar su productividad y tomar decisiones más rápidas, también están expuestas a un nivel de riesgo digital sin precedentes.
Informes recientes del sector tecnológico alertan de que el 97% de las empresas ya han sufrido incidentes de seguridad vinculados al uso de la IA, una cifra que confirma que el problema ya no es teórico y se convertirá en una amenaza concreta de aquí a 2026.

La promesa de la IA empresarial es clara. Los modelos de lenguaje, los agentes autónomos y los sistemas inteligentes permiten optimizar las operaciones, reducir los costos y escalar las empresas más rápidamente. Sin embargo, cada nuevo sistema conectado a datos confidenciales amplía la superficie de ataque y desafía los esquemas tradicionales de ciberseguridad.
Un dilema estratégico para las empresas
Las organizaciones se enfrentan a un dilema difícil de evitar. Avanzar en la adopción de la IA es casi un imperativo competitivo, pero hacerlo sin una estrategia de seguridad sólida implica asumir enormes riesgos.
Akamai advierte contra esto Los grandes modelos de lenguaje comienzan a ser explotados utilizando técnicas específicas, como la inyección de instrucciones maliciosas.contaminación de datos de entrenamiento o manipulación de fuentes externas conectadas a sistemas de IA.

A diferencia de los ciberataques clásicos, estas prácticas no requieren romper el software convencional, lo que dificulta su detección con herramientas comunes. Para Jairo Parra, especialista en ciberseguridad de Akamai Latinoamérica, el foco del riesgo pasó a todo el ciclo de vida de la inteligencia artificial: desde el entrenamiento del modelo hasta el despliegue y actualización.
Si se alteran los datos de entrenamiento o se induce a un modelo a comportarse de manera inesperada, el impacto puede ser silencioso pero profundo y afectar los procesos automatizados, las decisiones comerciales y, en última instancia, a los usuarios finales.
Del fraude individual al ataque corporativo
Otra tendencia que preocupa a los expertos es el uso de la IA como herramienta directa de delincuencia. Según las proyecciones de Akamai, Los ciberdelincuentes están empezando a utilizar modelos de lenguaje y automatización avanzada para lanzar estafas dirigidas. a empresasdejando atrás un fraude masivo contra usuarios individuales.

Uno de los vectores más sensibles es la manipulación de la identidad. Los deepfakes en tiempo real ya están alcanzando niveles de realismo capaces de engañar incluso a profesionales experimentados, trasladando las estafas a reuniones virtuales, entrevistas de trabajo o llamadas corporativas. En este escenario, la idea de “ver para creer” pierde vigencia y obliga a repensar los mecanismos de verificación de identidad.
Este fenómeno no afecta sólo a las empresas. Los consumidores también están expuestos a nuevas formas de frauderobo de identidad y pérdida de confianza en los sistemas digitales, especialmente en los servicios de pago y plataformas automatizadas.
Un problema casi universal
El diagnóstico de Globant refuerza esta visión. En su informe «Tech Trends 2026», la compañía señala que las organizaciones ya han superado la fase experimental de la IA y avanzan hacia una inteligencia operativa y escalable. Sin embargo, este salto implica una mayor exposición. Según el informe, El 97% de las empresas experimentaron incidentes de seguridad relacionados con la IAen muchos casos debido a malos controles de acceso.

Globant advierte que los atacantes están utilizando la IA para automatizar tareas de reconocimiento, explotar vulnerabilidades y generar engaños cada vez más creíbles. Ante esto, las empresas están empezando a adoptar modelos de defensa predictivos basados en IA, aunque la tecnología por sí sola no es suficiente sin una estrategia de gobernanza clara.
IA autónoma como defensa y riesgo
PwC aporta otra perspectiva clave al debate. Su informe sobre IA autónoma en ciberseguridad afirma que más de La mitad de los líderes del sector ya están explorando sistemas capaces de detectar y responder a incidentes. sin intervención humana directa. La expectativa es reducir drásticamente los tiempos de reacción ante ataques cada vez más rápidos.
Sin embargo, PwC advierte que esta autonomía también conlleva riesgos si no va acompañada de marcos éticos, supervisión constante y control humano. En América Latina, además, la IA aparece como una respuesta a la escasez de talento especializado, uno de los factores que agrava aún más la vulnerabilidad de las empresas.

Según Fortinet, La región enfrenta una escasez de cientos de miles de profesionales de la ciberseguridadmientras que más del 80% de las organizaciones ya han sufrido al menos un ataque en el último año. La mayoría reconoce que la falta de formación es una de las principales causas de estas brechas.






