
Un equipo dirigido por la Universidad Carnegie Mellon está trabajando en el desarrollo de uno Hígado funcional bioimpreso en 3D diseñado por trasplantes temporales. El proyecto, denominado Ingeniería Volumétrica Inmunocompetente del Hígado (LIVE)busca ofrecer una alternativa a la escasez de órganos donados mediante la creación de tejido hepático modificado mediante bioingeniería para tratar casos de insuficiencia hepática aguda.
La iniciativa pretende crear un hígado temporal capaz de mantener con vida al paciente durante un periodo crítico, dando tiempo a que el órgano original se recupere y evitando, en muchos casos, la necesidad de un trasplante completo. El 12 de enero, la universidad anunció la adquisición de 28,5 millones de dólares financiación por parte del Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud (ARPA-H) de los Estados Unidos.

Adam FeinbergProfesor de ingeniería biomédica en Carnegie Mellon y principal responsable del proyecto, ha explicado que el objetivo es «crear un fragmento de tejido hepático que pueda utilizarse como alternativa al trasplante». El órgano bioimpreso duraría aproximadamente de dos a cuatro semanas, período que permitiría que el hígado original comenzara a recuperarse. Si el plan tiene éxito, el paciente conservaría su propio órgano y un hígado donado podría ir a otra persona.
Para la fabricación, el equipo utiliza la técnica. FRESCA bioimpresión 3Dque permite imprimir materiales biológicos delicados como el colágeno y las células madre humanas en estructuras complejas. Este método evita el uso de materiales artificiales como plástico o metal, que no son funcionales en los órganos humanos.
El mayor desafío en los trasplantes suele ser la respuesta inmune del receptor. Normalmente, el organismo identifica el órgano trasplantado como un agente extraño y lo rechaza, requiriendo tratamientos inmunosupresores de por vida, con graves efectos secundarios.

Para superar este obstáculo, el proyecto utiliza células hipoinmunesDiseñado genéticamente para ser invisible para el sistema inmunológico humano. Esto elimina la necesidad de medicamentos contra el rechazo, que pueden ser tóxicos para el hígado y los riñones del paciente.
Feinberg señaló que las células hipoinmunes funcionan como «donantes universales», por lo que cualquier paciente podría recibir estos tejidos sin necesidad de inmunosupresión.
Aunque el foco inicial se centra en el hígado por su capacidad regenerativa, el equipo, que incluye expertos del universidad de washingtonel Clínica Mayo y el universidad de pittsburgh— planea aplicar esta tecnología al desarrollo de otros órganos, como el corazón, el páncreas y los riñones. El objetivo a cinco años es tener un hígado a escala adulta listo para pruebas preclínicas.

Si la plataforma resulta eficaz, también podría adaptarse para imprimir tejido cardíaco para bebés con defectos de nacimiento, células productoras de insulina para personas con diabetes o riñones para trasplantes.
el proyecto VIVIR Es parte de un esfuerzo más amplio para responder a la escasez de órganos y promover soluciones de bioingeniería para enfermedades potencialmente mortales. Más de 100.000 personas están esperando un trasplante sólo en Estados Unidos, y esta tecnología podría ayudar a liberar órganos para aquellos que no pueden regenerar su propio tejido.





