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La Ley para la Defensa de la Soberanía Nacional, conocida como Ley Malvinas, incrementó hoy por primera vez la presencia del Ejecutivo. Las propias fuerzas internas del oficialismo obligaron a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, a asistir al pleno de la comisión, una medida destinada a la «coordinación» que no salió bien.
«Este es un proyecto muy importante para los argentinos y lo escucho con mucha humildad. Mi sugerencia es que depongamos las armas», afirmó. El cierre provocó algunos de los primeros comentarios de los representantes de la oposición presentes.
En este sentido, el funcionario de la administración señaló: «Estamos buscando integrar los comités bicamerales de supervisión del Consejo de Seguridad con la obligación del poder ejecutivo de mantener este diálogo fluido», en un gesto de apertura al Congreso.
Sin embargo, el diputado Eduardo Falcone señaló que aún no está claro si una operación para derribar un barco o un avión se realizaría sin la necesaria autorización del Congreso.
Maximiliano Ferraro pidió al presidente de la Comisión hacer pública la lista de invitados así como la de otros poderes. «Renuevo mi llamamiento y solicito la presencia del primer ministro Kilno y del ministro de Defensa, general Presti».
«Ésta es una cuestión regulatoria y de reforma que debería abordarse por separado. Existen serias preocupaciones sobre la militarización y la concentración del poder en el poder ejecutivo». Pero donde los legisladores de la Unión Ciudadana tienen el mayor impacto es «la posibilidad de una amnistía secreta para las empresas que ya no están autorizadas a operar en Argentina».
Malvinas – Defendiendo la soberanía nacional
En él se ven obligados los críticos del peronismo, que señalan que «de los 133 artículos, los primeros 40 tratan del tema Malvinas y los 90 restantes de seguridad nacional, asuntos internos, defensa, reforma penal, con el poder concentrado en el Ejecutivo», dice Lorena Pocoic. Las críticas también se centraron en diferentes aspectos, como la eliminación de la autorización de demolición y la eliminación de la responsabilidad de la toma de decisiones militares de la cadena de mando. «Fue obediencia debida, pero todo lo contrario. Nadie se hizo responsable», afirmó el diputado Agustín Rossi.
«Todo esto nos parece muy fragmentado, aunque dicen que hay una intención de separar la seguridad interior de la seguridad nacional. Según la norma, la inteligencia nacional debe ser definida por este comité. Está el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Economía, ¿cómo surge la responsabilidad? ¿Quién investigará? Y esto es peligroso porque no está claro el seguimiento y control bicameral de los servicios de inteligencia.
Ibarzabal defendió el proyecto señalando que la situación actual «requiere una visión más completa e integral de las amenazas externas y la posibilidad de acciones concretas para que seamos respetados».
Sobre la posibilidad de una «amnistía» para las empresas, el funcionario se refirió a que «si nuestras leyes sólo prevén la descalificación, si no permitimos ciertos sistemas de salida, entonces no estamos poniendo los incentivos en el lugar correcto. Si dejan de invertir en Malvinas, eso es un éxito porque necesitamos que los proyectos fracasen».
Germán Martínez, presidente de Alianza por la Patria, insistió en que el proyecto de ley carece de claridad y «vaguedad», y además le pidió que presente «las opiniones del Ministerio de Relaciones Exteriores, del Ministerio de Defensa y otros sobre el proyecto. Creemos que el Título 1 se puede comunicar a través de las comisiones respectivas».
Pero a pesar de las críticas de la oposición y del silencio del grupo Alianza Liberal, que no dijo nada durante la reunión de la comisión excepto Silvana Giudici, que criticó a la oposición y defendió el texto como «la ley más importante propuesta por este gobierno», el funcionario mantuvo su posición.
«Entendemos que el Título Uno no puede ser tratado separadamente de los demás títulos y que para poder defender las Islas Malvinas y otros territorios necesitamos no sólo un régimen de sanciones fuerte sino también estados-nación con los poderes y autoridad necesarios para que nuestras relaciones exteriores sean más que simples palabras».
Las últimas oradoras en la lista son Mónica Frade (CC) y Myriam Bregman del Grupo de Izquierda. Sin embargo, ambos se retiraron de la comisión, culpando al presidente de la Comisión de Defensa, Carlos Zapata, de haber decidido ponerlos al final de la lista de oradores, a pesar de ser uno de los primeros legisladores en entrar a la sala.






