
La revisión del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC), prevista para mediados de 2026, comienza a vislumbrarse como un punto de inflexión para la logística y las cadenas de suministro en América del Norte.
La industria mexicana prevé un escenario de mayor presión de funcionamiento, el aumento de la demanda documental y posible reconfiguraciones productivas ante cambios en las reglas de origen y posibles ajustes arancelarios.
Aranceles, reglas de origen y reconfiguración de cadenas de valor
El diagnóstico prevé un panorama de «incertidumbre arancelaria»especialmente en industrias como la del acero, el aluminio, el cobre, la automotriz y la de vehículos pesados, donde ya se están observando tasas adicionales. Para México, cuya estructura exportadora depende en gran medida del sector automotriz, cualquier cambio podría afectar:
- Costos de logística transfronteriza.
- Tiempo de envío.
- Volumen y dirección de los flujos comerciales.
- Competitividad en mercados clave de Estados Unidos y Canadá.
La eventual reformulación de las reglas de origen es uno de los puntos más sensibles: el contenido regional de los vehículos ya pasó del 62,5% al 75% en la transición del TLCAN al T-MEC, y un mayor aumento requeriría reubicar proveedores, reconfigurar el suministro i ajustar las cadenas de valor preservar el acceso preferencial al mercado norteamericano.

Frontera bajo presión: más controles y menor velocidad logística
Además del componente arancelario, un aumento en el requisito de 100% cumplimiento documental.que afectará especialmente a las industrias con producción justo a tiempocuyo equilibrio depende de cruces ágiles y tiempos de tránsito reducidos.
La frontera norte podría convertirse en un cuello de botella aún más complejo debido a:
- Inspecciones mejoradas vinculados a la seguridad, el fentanilo y la migración.
- gente mayor presión de funcionamiento acerca de aduanas.
- aumenta en estancias, almacenamiento y costes asociados.
En sectores sensibles como perecederos y cadenas de fríoIncluso los retrasos moderados pueden provocar pérdidas por vencimiento.
Nuevos requisitos internos: trazabilidad, digitalización y certificaciones
A nivel local, la revisión coincide con cambios recientes en la legislación aduanera mexicana, como la manifestación electrónica de valor. Según especialistas, esto genera un «endurecimiento» del control que obliga a las empresas a acelerar transformación digital.
El experto señaló dos conceptos que ganarían centralidad:
- Materialidad: demostrar con evidencia operativa (contratos, pedidos, recibos) que cada operación se ha producido según lo declarado.
- Trazabilidad: Acreditar paso a paso el movimiento y uso de insumos de importación temporal dentro de los procesos productivos.
Esto requerirá que las empresas documenten quién suministró las mercancías, cuándo ingresaron al país, cómo fueron almacenadas, cuándo fueron transformadas y en qué momento exacto fueron exportadas.
Como respuesta preventiva, los expertos recomiendan impulsar certificaciones como Operador Económico Autorizado (OEA) i CTPATlo que puede proporcionar una mayor previsibilidad y acelerar las inspecciones.
Por otro lado, también señalan que México tendrá que enfrentar desafíos estructurales que ya tenía antes de la revisión:
- Retrasos en infraestructura logística.
- vacíos de seguridad vial.
- Trámites aún lento y fragmentado en el comercio exterior.
«Tenemos un problema de imprevisibilidad y volatilidad», advierten, pidiendo a empresas y operadores que mantengan un esquema de seguimiento activo para evitar perturbaciones importantes en la cadena de suministro.






