
La instalación de una mesa de emergencia para atender la crisis sanitaria en el Centro Penitenciario del Litoral se produjo esta semana en medio de fuertes denuncias de familiares y organizaciones de derechos humanos, quienes afirman que Casi 1.000 personas privadas de libertad han muerto en los últimos años por causas asociadas a la desnutrición, la mala salud y la falta de atención médica.bajo custodia estatal. La medida se produce después de meses de advertencias documentadas de un colapso estructural en la prisión más grande del país y bajo la presión de fallos y mandatos judiciales de tribunales internacionales.
La mesa fue instalada como parte del cumplimiento de las medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a favor de todas las personas privadas de libertad en el Centro de Privación de Libertad No. 1 del Guayas, así como de las víctimas de desapariciones forzadas ocurridas en contextos de militarización carcelaria. El espacio fue convocado por el Ministerio de Gobernación y cuenta con la participación de instituciones del Estado, la Defensoría del Pueblo y organismos peticionarios como el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH).

Según este informe, en el pabellón 7 del centro penitenciario se encontraban 531 personas con diagnóstico confirmado de tuberculosismuchos de ellos sin acceso a tratamiento médico durante al menos tres meses, a pesar de contar con resultados clínicos que comprueban la enfermedad. Durante el recorrido se observó a los reclusos en estado grave, algunos incapaces de moverse, otros con pérdida extrema de peso y síntomas compatibles con desnutrición severa, así como personas que ya habían cumplido su condena pero aún se encontraban detenidas.
Las condiciones materiales descritas por la CDH incluyen Ausencia de agua potable y electricidad en las celdas.Desbordamientos de aguas residuales, presencia de excrementos de roedores, falta de utensilios de limpieza y hacinamiento extremo, con hasta nueve personas en una celda pensada para tres. En el policlínico, personal del Ministerio de Salud Pública ha informado Las Fuerzas Armadas llevan meses impidiendo el ingreso de médicos y medicamentoshecho que ha provocado la suspensión de tratamientos y la acumulación de personas en estado crítico sin posibilidad de traslado hospitalario por falta de ambulancias.
En cuanto a los alimentos, el informe detalla que la entrega de alimentos se realiza sin registros documentados y en condiciones insalubres. Durante la visita, la presencia de contenedores de arroz infestados de moscasalimentos expuestos al sol durante horas y raciones insuficientes para el número de personas detenidas. Además, los productos vendidos a comisiones privadas consistían principalmente en alimentos ultraprocesados de bajo valor nutricional.

Con base en estos hallazgos, familiares de personas privadas de libertad argumentan que las muertes bajo custodia no pueden explicarse únicamente por la violencia carcelaria. En mítines realizados en Guayaquil y Quito lo denuncian El número acumulado de muertos por enfermedades, hambre y abandono del Estado se acerca al millarsin que hasta el momento exista un registro oficial transparente y verificable. Las organizaciones de apoyo advierten que la ausencia de datos consolidados es parte del problema y dificulta cualquier respuesta eficaz.
En su comunicado de enero de 2026, la CDH indicó que la crisis sanitaria en el Centro Penitenciario del Litoral no responde a una sola causasino a una cadena de acciones y omisiones acumulativas, incluida la interrupción de los servicios alimentarios, la falta de coordinación institucional y la militarización sin un plan de transición o control civil efectivo. Por ello, enfatizó que la junta de emergencia debe trabajar con criterio técnico, basado en evidencia y con la participación de funcionarios con competencia directa en el sistema penitenciario.

El informe de la visita de abril concluye que las condiciones observadas constituyen una forma sistemática de trato cruel, inhumano y degradantee incluso describe la situación como una práctica estatal de tortura física y psicológica continua. Entre sus recomendaciones centrales está la urgente creación de un mesa interinstitucional de salud y nutriciónPrecisamente lo que ahora se anuncia, aunque retrasado respecto a la magnitud de la crisis.
Mientras el panel comienza su trabajo, familiares y defensores de derechos humanos advierten Cada día sin medidas concretas se producen nuevas muertes evitables. La expectativa es que este espacio no se limite a diagnósticos reiterados, sino que produzca decisiones inmediatas y verificables para garantizar una nutrición adecuada, atención médica oportuna y condiciones mínimas de dignidad en un centro que, durante años, ha concentrado algunas de las violaciones de derechos humanos más graves en Ecuador.






