
La muerte del maestro de la alta costura Valentino GaravaniA sus 93 años, ha desatado un torrente de recuerdos sobre su dilatada carrera en la moda, desde sus icónicos vestidos rojos hasta su inesperada aparición cinematográfica en El diablo viste de Prada. Su breve pero recordado camafeo en la película, en la que aparece como él mismo saludando Miranda Sacerdote— resume una curiosa anécdota del cine y la moda que aún hoy resuena en Hollywood y París.
La escena de Valentino en la película es casi inexistente. Según la historia de David Frankeldirector de cine y guionista Aline Brosh McKennarecogidos por testigos de la producción, la idea de incluir diseñadores reales era un sueño para dar autenticidad al universo de pista (la revista de ficción). Pero casi todos dijeron que no. En una divertida anécdota que el guionista ha contado en varias ocasiones, Wendy FinermanEl productor se acercó a Valentino en una fiesta la noche anterior al rodaje y le preguntó directamente: «¿Te gustaría estar en nuestra película mañana?». Valentino, con su aplomo característico, aceptó inmediatamente, encantado con la idea de trabajar junto a él. Meryl Streep y el resto del elenco.

«Estar allí me dejó atónito»
Para Anne Hathawayla experiencia fue inolvidable. En entrevistas recientes sobre moda y alfombras rojas, la actriz recordó que conoció a Valentino en el set y literalmente se sintió «estrellado» (“conmocionada y emocionada”), como dijo a los medios Día Mundial del Agua. Hathaway explicó que ese encuentro marcó el inicio de una relación duradera: con el tiempo, Valentino incluso diseñó su vestido de novia en 2012, en un gesto que calificó como «increíblemente generoso«.
En ese mismo recuerdo, Hathaway recordó cómo pasó la mañana en el set con Valentino y su compañero Giancarlo Giammetti, describiendo la experiencia como «asombroso» y uno de esos momentos que nunca olvidarías en una carrera artística. Lo curioso de este cameo es que, a pesar de la fama de la película y su tono satírico, muy pocos diseñadores aceptaron participar. Según testigos del equipo de producción de la película, muchos temían que aparecer como ellos mismos pudiera tener repercusiones en el mundo real, particularmente por la conexión del personaje de Miranda Priestly con figuras influyentes como Anna Wintour. Valentino, sin embargo, nunca tuvo ese problema. En una entrevista con la AFP en 2005, él mismo comentó que no «Un honor compartir escenario con una mujer que tantas veces ha sido nominada al Oscar.«.
Entra el cameo de Valentino El diablo viste de Prada Puede parecer pequeño, pero su impacto se produce décadas después. No sólo ayudó a dar autenticidad a una de las películas de moda más queridas de los últimos años, sino que también simboliza la apertura de un mundo tradicionalmente exclusivo a la cultura popular global. Con su muerte, esa escena adquiere un nuevo significado: ya no es sólo una camafeo cinematográfico, pero un recordatorio de cómo un diseñador legendario supo combinar glamour, generosidad y sentido del humor para dejar su huella tanto delante como detrás de las cámaras.





