
La noticia de la muerte de Valentino Garavani sacudió el mundo de la moda italiana este lunes. El diseñador falleció en su residencia de Romaacompañado de sus seres queridos. tenía 93 años.
En homenaje al aclamado diseñador, su cuerpo será enterrado 23:00 en Piazza Mignanelli 23 los miércoles y jueves, de 11 a 18 horas. El funeral se celebrará el viernes en Basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártiresubicado en Piazza della Repubblica 8, a las 11 horas.
El origen del impulso italiano en la alta costura se remonta a nombres como Emilio Schubert, Vincenzo Fernando, Jole Veneziani y el hermanas fontanaal lado de casas como Giovannelli-Sciarra y el de Simonetta Colonna. Sin embargo, la aparición de Valentino «rompió la barrera que separaba la moda francesa de la italiana y europea», una transformación cuyas consecuencias se extendieron a años posteriores con la aparición del prêt-à-porter y los nuevos capítulos de la alta costura firmados por Gianni Versace i Armani.
Desde el punto de vista del sector, Garavani representó «el último exponente de una gran tradición de modistas italianas que, desde los años setenta, fueron cediendo terreno a los maestros del prêt-à-porter». Su capacidad para habitar dos universos, «la alta costura por un lado y el prêt-à-porter por otro», lo convirtió en una figura «hierática y al mismo tiempo hiperpopular» en la conciencia colectiva de los italianos, según análisis recogidos en la prensa especializada.
Una vida extravagante ante el ojo público
El estilo de vida de Valentino era inseparable de su imagen profesional. Los cronistas del campo recordaron escenas que contribuyeron a cimentar su leyenda: «fotografías con Jacqueline Onassis en Capri, castillos en Francia y palacios en Roma, trescientos vestidos hechos a medida por Caraceni, paseos en un Mercedes por las calles de la capital en los momentos más tensos de los años de plomo, valses con Liz Taylor, su yate y el famoso cumpleaños de André Blue Talley, celebrado en Nueva York con Aretha Franklin, Plácido Domingo y Bette Midler».
Sin embargo, su reserva personal nunca se tradujo en silencio público. Voces del sector recordaron que «nunca tuvo miedo de expresar sus ideas ni de luchar por sus causas»: su vestido para la pazcreada el mismo año de la Guerra del Golfo, y su primer compromiso con la lucha contra SIDAasí como la fundación en Roma de una academia con su nombre dedicada a las artes, confirmaron la dimensión pública de su figura.
Valentino resumió sus talentos en la vida de manera pragmática: «Sólo sé hacer tres cosas en la vida: vestirme, decorar casas y entretener a la gente».. Esta última habilidad cimentó su reputación tanto entre la élite neoyorquina de los años 1970 como ante el gran público italiano con el evento anual de Donna Sotto le Stelleel desfile de verano celebrado en las escaleras de Trinita de’ Monti. «Una imagen grabada en la memoria de al menos dos generaciones de italianos», observaron periodistas especializados.






