Tanto los colegiados registrados privados como los públicos y los pensionados mínimos perdieron poder adquisitivo el año pasado respecto a 2023. La excepción a la regla fueron los perceptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH). No se espera ningún cambio de tendencia significativo en 2026 que permita a estos sectores recuperar poder adquisitivo.
Así se desprende de un informe elaborado por el economista y presidente del IARAF Nadine Argañarazque detalló, en primer lugar, que los trabajadores privados registrados habrían cerrado diciembre con un poder adquisitivo casi un 1% inferior al de noviembre de 2023, el mes previo a la inauguración de Javier Milei.

Mientras tanto, los trabajadores públicos provinciales, tras una importante caída inicial, habrían registrado una caída de sus ingresos reales del 6,5%, nuevamente respecto de noviembre de 2023.
En el caso de los jubilados que solo reciben crédito, al cierre de 2025 habría habido una mejora real del 9,3%. Cabe señalar que se trata de un análisis de la evolución de la renta real y no de su nivel.
Por otro lado, los jubilados con salario mínimo más bonificación habrían terminado perdiendo un 7,5% en términos reales para 2025.
Por su parte, los beneficiarios de la AUH concluyeron el año 2025 con un poder adquisitivo equivalente al doble del registrado en noviembre de 2023, lo que los convirtió en el sector de la población con mayor incremento de ingresos reales en los últimos dos años.

Comparación anual
Para obtener una visión más precisa de las tendencias de los ingresos, el informe amplía el análisis y compara los ingresos anuales reales en 2024 y 2025 con los niveles de 2023.
El objetivo de este enfoque es evitar distorsiones inherentes a la comparación entre meses específicos, que pueden reflejar situaciones excepcionales y no el desempeño de un año completo.
Según esta metodología, los trabajadores privados registrados habrían cerrado 2025 con un poder adquisitivo anual un 1,5% inferior al de 2023, tras sufrir una caída del 6,1% entre 2023 y 2024.
La situación es más crítica entre los empleados públicos nacionales. Según el análisis de Argañaraz, terminaron 2025 con una pérdida de poder adquisitivo cercana al 33% anual, un deterioro similar al derivado de la comparación mensual entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025. Para 2024, ya habían perdido un 27% respecto a 2023.

El estudio señala que el gasto salarial fue uno de los rubros que el Gobierno nacional continuó ajustando en 2025, en el marco del objetivo de equilibrio fiscal, para financiar aumentos en jubilaciones y asistencia social, entre otros conceptos.
En el caso de los trabajadores públicos provinciales, el poder adquisitivo anual habría disminuido un 11% en 2025. En 2024, este sector había registrado una caída del 18% respecto a 2023.
Entre los jubilados que solo reciben crédito, el final de 2025 habría significado una pérdida real anual del 9%, aunque inferior a la de 2024, cuando la caída había sido del 19%.
Por su parte, quienes perciben el salario mínimo más el bono habrían cerrado 2025 con una caída del 13,8% anual, luego de haber caído un 15% el año anterior.
La excepción al deterioro general son los beneficiarios de la AUH. Este colectivo habría finalizado 2025 con un poder adquisitivo un 67% superior al de 2023, consolidándose como el sector con mayor mejora de ingresos reales en los últimos dos años. Para 2024 ya habían registrado un aumento real del 47%.
En resumen, de los seis grupos analizados, cinco mostraron una pérdida de poder adquisitivo al comparar los ingresos anuales reales en 2023 y 2025. El único sector que logró mejorar fue el de los beneficiarios de la AUH.
Entre el resto destaca el caso de los empleados públicos nacionales, quienes fueron el único grupo que profundizó su pérdida de poder adquisitivo en 2025 respecto al año anterior.
“De cara a 2026 no se esperan cambios significativos en las tendencias del poder adquisitivo de los seis grupos de perceptores dependientes de ingresos formales”, destacó Argañaraz.
«Con una menor inflación habrá un ligero aumento real en los beneficios jubilatorios, que dado el bono de $70.000, no compensará la pérdida de ingresos reales de los jubilados con salario mínimo. Los ingresos reales de la AUH también aumentarán levemente», agregó.
«En el sector público, la restricción presupuestaria será más visible, con muy poco margen para un aumento de los salarios reales. En el sector privado, los sectores económicos que conducen a un aumento de la actividad tendrán el mayor margen, siendo la clave de la lucha por la distribución del mayor PIB real entre trabajadores y empleadores», concluyó.




