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Reforma laboral: qué cambios aceptaría el Gobierno y la gira de la CGT para presionar a los gobernadores

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Los dirigentes de la CGT
Los dirigentes de la CGT Cristian Jerónimo, José Luis Lingeri, Octavio Argüello y Jorge Sola

El Gobierno y CGT reanudarán oficialmente sus negociaciones la próxima semana para presentar cambios en el reforma laboral, pero los dirigentes cegetistas, sin garantías de un resultado satisfactorio, decidieron hacerlo en 15 días una gira por varias provincias para hablar con los gobernadores y prueba convencerlos de que no voten por el proyecto oficial como lo es hoy.

Esto decidieron los copropietarios de la CGT Jorge Solá (Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), quienes ya tienen un itinerario provisional: viajarán a Tucumán, Salta, Catamarca, Córdoba y Santa Fe, en una primera etapa, para luego trasladarse a la Patagonia para reunirse con los líderes de Río Negro, Chubut y Santa Cruz.

La CGT, reunida con gobernadores
La CGT, reunida con gobernadores de Provincias Unidas como Maximiliano Pullaro, Ignacio Torres y Carlos Sadir

En cualquier caso, los sindicalistas pondrán especial énfasis ante los dirigentes sobre cómo capitulo fiscal incluidos en la reforma laboral de Javier Milei tendrán una fuerte impacto negativo sobre los ingresos que reciben las distintas provincias mediante la coparticipación federal.

Un informe reciente elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) señala que las modificaciones al Impuesto sobre la renta Representan un costo fiscal directo anual del 0,22% del PIB, lo que equivale a 1,9 billones de dólares. De esa suma, la Nación asumiría 790.000 millones de dólares, mientras que las provincias y la ciudad de Buenos Aires afrontarían un pérdidas de 1.120 millones de dólares.

Entre los principales cambios, el proyecto de reforma laboral propone una rebaja de tarifas para las empresas de los tramos más altos y la exención fiscal de los alquileres destinados a vivienda. Según los gobernadores, esto reduce la base imponible del cual se distribuyen los fondos, lo que resultaría menos envíos automáticos de recursos en los distritos

Patricia Bullrich, en el Senado,
Patricia Bullrich, en el Senado, con los dirigentes de la CGT Jorge Sola y Octavio Argüello (Foto: Gabriel Cano/Comunicación Senado)

Mientras tanto, el viernes 16 de enero a comité técnico del Senado, pilotado por la abogada laboralista Josefina Tajes, asesora del jefe del bloque senatorial La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, que evaluará con los representantes de la CGT algunas modificaciones en el proyecto, con la idea de que, de haber acuerdo, a partir de 26 de enero está aprobado para nueva opinión en comisión y éste es el texto acordado (aunque parcialmente).

¿Qué pide la CGT y qué aceptaría cambiar el Gobierno? Por un lado, los libertarios Se resisten a modificar el artículo que elimina la obligación de los empleadores de ser agentes retenedores de la cuota de afiliación. En la Casa Rosa advierten: «Fue muy de acuerdo con lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que no está bien que un actor social tenga que trabajar para otro, como ocurre en este caso si tienen que ser los empleadores quienes retengan y transfieran los fondos de las cuotas sindicales».

Sí, pero el Gobierno aceptaría liberar los aportes solidarios y eliminar los artículos que limitan el pago de estos aportes obligatorios que, pactados mediante convenios colectivos, financian a los sindicatos. Es, al fin y al cabo, uno de los puntos que más despierta a los dirigentes sindicales por las noches. Y habría una predisposición libertaria a buscar una fórmula para esto. continúa casi como está ahora. Aún así, algunos dirigentes del oficialismo sospechan que la estrategia de Patricia Bullrich sería «demostrar a la sociedad que lo que pide la CGT es sólo en beneficio del poder sindical y no de los trabajadores».

Federico Sturzenegger y Julio Cordero,
Federico Sturzenegger y Julio Cordero, dos de los ideólogos de la reforma laboral del Gobierno

Otro punto que la administración Milei le otorgaría a la CGT es suavizar al máximo la regulación del derecho de huelga en transporte, educación y salud, entre otras actividades. La idea del ala dialogante del Gobierno de eliminar porcentajes mínimos de servicio los cuales deben ser garantizados en caso de huelga (75% y 50%) para que los sindicatos se regulen y de no ser así, en cualquier caso, para que la Comisión de Garantías que funciona en el Ministerio de Trabajo establezca porcentajes provisionales de servicios mínimos.

Un problema aún sin resolver está relacionado con la creación del Fondo de Ayuda Laboral (FAL) para financiar despidos injustificados de trabajadores. El problema es que este Fondo implica que las empresas aporten el 3% de la masa salarial bruta para cubrir la compensación y, a cambio, reciben una reducción del 3% en las contribuciones patronales al sistema de pensiones, lo que pagaría jubilaciones: Según algunos expertos, tendrá una pérdida de 3 mil millones de dólares al año. Pero, según fuentes oficiales, el Ministerio de Economía asegura que «el IVA y todas las demás fuentes de financiación son suficientes para se mantiene la financiación del sistema de pensiones». La CGT desconfía y quiere ver las cifras para analizarlas.

Por otro lado, si bien la CGT logró asegurar que en la versión definitiva de la reforma laboral, los sindicatos con personalidad jurídica serán quienes tendrán que avalar la acuerdos por empresa (y no las comisiones internas), el proyecto oficial establece las prioridad de estos acuerdos «menores» por encima de los pactados por actividad e incluso fomenta la creación de sindicatos por empresa. Dos puntos que buscará el sindicato disminuir para sea ​​como sea, para que la negociación colectiva siga prevaleciendo. sindicato El Gobierno estaría dispuesto a hacerlo eliminar el artículo que facilita los sindicatos por empresa (que hoy están contemplados en la ley, pero el poder lo ostentan los sindicatos más representativos por rama de actividad).

La CGT marchó hacia el
La CGT marchó en Plaza de Mayo el 18 de diciembre para rechazar la reforma laboral (Foto: Reuters/Tomás Cuesta)

La CGT ya había logrado eliminar de la última versión de la reforma laboral un artículo que reducía a la mitad el número de delegados sindicatos por empresa, pero ahora vol modificar los demás que fija un máximo de 10 horas mensuales con remuneración por las tareas sindicales de los delegados y que establece límites para los representantes amparados por el amparo sindical. De igual forma, apunta en contra del artículo que así lo exige. autorización previa a los empleadores para hacer asambleas de los trabajadores de la empresa. El gobierno no quiere ceder sobre estos temas, que alivian a las empresas y ponen límites a los sindicatos.

Otra obsesión de la CGT es eliminar el artículo 161 de la reforma laboral, que reduce el aporte patronal destinado a obras sociales sindicales del 6% al 5%. Para la dirección cegetista, «esta modificación, presentada como un alivio para la patronal, implica en realidad una desfinanciamiento directo del sistema de salud en el trabajo: las estimaciones oficiales indican que esta reducción representa una pérdida de entre 679 y 700 millones de dólares al año, equivale aproximadamente al 0,1% del PIB». El Gobierno, de momento, se muestra firme: aseguran que esta pérdida podría compensar si las obras sociales fueran eficientes en su gestión y se evitaran gastos innecesarios en la administración de estas entidades.

Se acercan semanas decisivas negociaciones y presiones, donde el Gobierno y el sindicalismo jugarán muy fuerte ponle tu sello a la reforma laboral, que parece tener sanciones inevitables, sin embargo Él no es intocable.

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