12 de julio, Parque Río de la Plata del Turia, Valencia.

12 de julio, Parque Río de la Plata del Turia, Valencia.Mónica Torres

Las ciudades y pueblos son nuestra mayor acumulación de capital fijo. A partir de generaciones de experiencia, construimos un escenario de una vida mejor. Olvidar esto es una tontería. Sobre esta base, Lluís Comerón, presidente del Consejo Superior del Colegio de Arquitectos de España (CSCAE), defendió la necesidad de una ley nacional de construcción, de la que falta en España, para proteger la calidad de los espacios construidos. Varias propuestas ha presentado el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que acaba de iniciar las consultas preliminares sobre el proyecto de Ley de Calidad de la Construcción y del Medio Ambiente Edificado, según anunció su titular, José Luis Ábalos, el pasado 24 de enero. que el gobierno fijará estándares este año que, según Comerón, deben satisfacer «la necesidad de desempeñarse bien en el entorno que estamos creando».

El anteproyecto, aplazado debido a la crisis sanitaria, abre nuevas perspectivas para la arquitectura, que también propone potenciar su papel como herramienta de diplomacia cultural, permitiendo la participación e integración de profesionales y ciudadanos. Tiene como objetivo potenciar la sostenibilidad de las actuaciones de contratación pública y contribuir al desarrollo sostenible de la zona, promoviendo la restauración y renovación para la eficiencia energética o la accesibilidad.

Paseo de Uribitarte en Bilbao el 30 de julio de 2019, con el Puente Zubizuri al fondo.Paseo de Uribitarte en Bilbao el 30 de julio de 2019, con el Puente Zubizuri al fondo.Raquel María Carbone Pagora (LightRocket vía Getty Images)

La UE lleva algún tiempo trabajando en esta dirección. El presidente del CSCAE afirmó que la aplicación de la política se está «acelerando gradualmente». Francia cuenta con leyes de este tipo desde 1987. “Esta es la primera ley que convierte en cuestión de interés general la calidad del patrimonio construido y su integración en el medio ambiente”, explica. Desde entonces, una docena de países de la UE han formalizado políticas similares, cristalizándolas en leyes (por ejemplo, Lituania) o normas de autonomía (por ejemplo, Cataluña y Extremadura). El arquitecto español cree que es hora de entender la arquitectura como un derecho colectivo.

Los esfuerzos europeos para lograr la calidad en el entorno construido están respaldados por la Declaración de Davos de los Ministros Europeos de Cultura (2018), que enfatiza el valor de la palabra alemana baukultur (cultura de la vida). “Bau no se refiere sólo a la arquitectura sino al entorno construido, y kultur se refiere no sólo a la cultura académica o de élite sino al patrimonio colectivo”, señala la Cátedra de Arquitectos. Desde esta perspectiva, «Cuando vemos una ciudad bien construida, vemos lo que se ha hecho y lo que queremos… Esta es una parte fundamental de la cultura, y además, afecta dónde nos quedaremos, algo para las generaciones futuras», dijo Cameron. insistió.

El pasado 25 de mayo una mujer paseaba por Madrid Río. El pasado 25 de mayo una mujer paseaba por Madrid Río. David Fernández (EFE)

Los arquitectos destacaron la importancia de proteger la «calidad de vida» que ofrece la ciudad. “La ciudad aporta habitabilidad, comodidad y sus espacios nos ayudan a conectarnos y conectarnos con nuestros antepasados”, defendió. Explicó que la idea principal detrás de las propuestas legales presentadas por los arquitectos es que en un período de cambio así, la calidad del entorno construido es clave para el futuro. Señaló que el primer objetivo debe ser el ascenso para que todos «se den cuenta del valor». y formar la base para regulaciones de contratación pública responsable.

Transformación

Las nuevas regulaciones también pueden poner fin «en cierta medida» a los disparates urbanísticos. Cameron celebró que el gobierno acepte ahora una estrategia como parte de la llamada Agenda 2030 de las Naciones Unidas (2015), que cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que 193 países se han comprometido a alcanzar. “La calidad del entorno construido es clave para hacernos sentir mejor, no sólo en aspectos medibles, como la reducción del consumo energético, sino también en aspectos inmateriales: los factores culturales”, añade Comeron.

Los arquitectos también abogan por cambios profundos en las ciudades para satisfacer las necesidades de los residentes. Cameron cree que las ciudades en las que vivimos tienen sus raíces en la Revolución Industrial. «Fue diseñada por nuestros padres en respuesta a nuestros abuelos. La ciudad que queremos en 2050 será muy diferente y tenemos que transformarla mejorando la calidad de vida. Cuando se trata de energía, las ciudades tienen que cambiar de arriba a abajo. Sólo en términos de CO2. Y la movilidad, que hay que reducir». Para ello, cree que es necesario «revisar los barrios de baja densidad para evitar estar a 40 kilómetros del trabajo, a 20 kilómetros de la escuela, a 10 kilómetros de los centros comerciales. Y pasar un tiempo conlleva mucho hierro en una vida esquizofrénica: «arriba y abajo».

Luis Comerón, presidente del Consejo Superior de la Academia de Arquitectos de España, en su despacho.Luis Comerón, presidente del Consejo Superior de la Academia de Arquitectos de España, en su despacho.Samuel Sánchez

Se pide a los arquitectos que den ejemplo en materia de contratación pública. «La ley debe perseguir resultados de la más alta calidad y para ello se requiere un entorno profesional adecuado». Uno de los objetivos marcados por los arquitectos también incluía promover una «remuneración adecuada». «Sin el entorno profesional adecuado, es imposible lograr nuevos resultados. La industria de la construcción sigue gravemente afectada por los efectos del estallido de la burbuja financiera, con cargas de trabajo en la industria reducidas a casi el 10%. Ha surgido un desequilibrio entre la oferta y la demanda, dejándonos en una situación muy precaria», advirtió Comerón. Para él, esta situación, ahora agravada por la crisis sanitaria y sus repercusiones económicas, perjudica no sólo a los arquitectos sino también a la calidad de la arquitectura.

El Gobierno argumentó que el proyecto de ley era una iniciativa en la que el CSCAE venía trabajando desde hacía muchos años y que no había alternativas posibles («ni regulatorias ni no regulatorias»). El grupo de arquitectos confía en que el proceso que se inicia ahora cuente con el mayor consenso entre los grupos políticos, ya que serán «las normas fundamentales que garanticen un bienestar duradero y contribuyan al desarrollo económico y social de nuestro país». Durante la cuarentena nos dimos cuenta del valor de los espacios que habitamos y de la importancia de la arquitectura para nuestro bienestar”, agregó Comerón.

Elige la propuesta, no el arquitecto

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