la azafata del Grand Prix que dejó las drogas y ahora dedica su vida a Dios

Copresentó el Grand Prix del verano junto a Ramón García. Padeció bulimia y tuvo que superar un problema con las drogas que casi termina con su vida. Hoy, su vida es completamente diferente.

No todo lo que brilla tras la fama es idílico. En ciertas ocasiones se paga un alto precio no ya para ser una estrella, sino para abrirse camino en alguna de las dos pantallas, ya sean grandes o pequeñas. Tal es el caso de Pilar Soto (43), aquel rostro risueño que nos alegró la sobremesa en la serie juvenil Al salir de claseen 1998 y, sobre todo, ejerciendo de azafata junto a Ramón García (61) en el concurso veraniego El Grand Prix (1999). Ahora que ha vuelto el espacio de entretenimiento LOC ofrece un perfil sobre qué ha sido de esta atractiva rubia.

La presión hizo que cayera en la bulimia, poco después en la anorexia, se volvió adicta a la medicación, se refugió en el alcohol y cayó en las drogas. Llegó a pesar 37 kilos e ingresó en hospitales ochenta y tantas veces. Tal y como explicó a caminocatolico.com «el tipo de vida que llevaba me llevó a vivir hasta en siete países distintos. La falta de raíces, a causa de tantos viajes, el hecho de que nunca nadie estuviera esperándome al volver, me resultaba durísimo. Siempre estaba sola, siempre estaba vacía, no tenía amigos, no tenía a nadie. Comenzaron a sucederme una serie de circunstancias muy dramáticas, y caí en algo terrible que se llama bulimia (…).

El hecho de que se confesara en un portal religioso tiene un motivo primordial. Tras participar en el realityLa isla de los famosos en 2004, en la edición que ganó Canales Rivera, ingresó en un hospital donde los doctores le dijeron que había poco que hacer para salvar su vida. Pilar sabía que se moría «pero en ese momento, llamé a Cristo, y con los ojos de mi alma vi su rostro. Estaba todavía en la cruz, lloraba. Y pensé: ‘Dios mío, ¿qué he hecho? Perdóname, Señor. Así no, Señor, no es mi hora, ahora entiendo que nada justifica haber atentado contra el cuerpo que me has dado».

Por su mente pasó en tomar los hábitos como monja en Las Clarisas en Madridejos (Toledo) poco después de una profunda conversación con el padre Emilio. A partir de aquel momento empezó sus prácticas de piedad: oración, lectura, misa diaria y el rosario. También iba a la parroquia de San Antonio en el Retiro de Madrid donde estaban las juventudes franciscanas. En el proceso de conversión que duró siete años estuvieron a su lado fray Emilio y la añorada periodista Paloma Gómez Borrero.

Su vocación ha sido tan devota que ha viajado a Tierra Santa, Lourdes, Fátima, Medjugorje y Asis. El hecho de que su vida esté vinculada al catolicismo no le ha impedido ejercer su labor como comunicadora ya que ha intervenido en Intereconomía, Popular TV y la COPE, entre otros. En una de sus últimas entrevistas televisivas, concretamente en Sálvame, contó que «sufrí varias sobredosis, pero yo seguí trabajando, perdí muchísimo peso». En los últimos años su vida ha sido muy discreta, por lo que se desconoce si se ha casado y tiene hijos.

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