Juan Carlos Beltran, una voz inolvidable.

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El locutor tiene 87 años. Sus historias en la película de Miguel Pérez se relacionan con las etapas de la fantasía democrática.

Locutor, actor de radio, animador de TV, referente del arte radial argentino.todo lo que Juan Carlos Beltránla voz del documental La república perdida, quien falleció el miércoles 15 de febrero en el Golfo de Blanca a los 87 años.

Precisamente, Bahía Blanca es la ciudad que lo escuchó nacer frente al micrófono, y a donde regresó hace más de una década, poniendo fin a una amplia y calificada carrera. Su singular voz como protagonista central.

Hasta 2017, se puede escuchar «en vivo» todos los sábados en Radio Bahía. En tres horas, Beltrán combina su amplio y profundo conocimiento de la música y la vida con fascinantes anécdotas de sus amistades y encuentros con importantes figuras del arte y la vida del país a lo largo de su carrera de más de 60 años.

Juan Carlos Beltran, una voz inolvidable.

Juan Carlos Beltran, una voz inolvidable.

Venir de lejos

El largo camino comenzó a principios de los años 50, en LU2 Radio Bahía Blanca como parte de un concurso para encontrar un nuevo sonido para la emisora. Su capacidad de pasar de leer anuncios «sin red» a realizar entrevistas y dirigir espacios musicales lo llevó a incorporarse a LU3 y LU7, las otras dos radios bahianas de ese año.

Durante la convulsa década de los 70, ingresó a Radio El Mundo, que en 1976 le abrió las puertas de una carrera de tres décadas en el espectro radiofónico argentino. Su voz es fuerte y cálida. Al mismo tiempo, bajo el respaldo de una sólida formación, se está consolidando, ocupando varias posiciones de la mayoría de las estaciones de la capital, abarcando todo el dial.

No tarda en dar el salto a la televisión, por lo que quienes lo reconocen por su característico tono de voz también se sienten atraídos por su simpatía y humor. En Beltrán, La espontaneidad, fundamental para quien lleva el micro, va acompañada de una preparación dedicadabasado en el respeto a los demás, esto le otorga puntos extra, que es una filigrana de otros tiempos.

“He hecho programas para audiencias, jóvenes y mayores, que conectan momentos de sus vidas con momentos de la mía”, dijo en una entrevista de 2015. “¿Qué me ha dejado mi carrera? creencia consistenteNo agrupó a nadie por el micrófono”, agregó en entrevista con La Nueva.

Juan Carlos Beltrán en su estudio en su última parada en Bahía Blanca.

Juan Carlos Beltrán en su estudio en su última parada en Bahía Blanca.

historia inolvidable

Desde la agitación de los 70 hasta la esperanza de los 80, la voz de Beltrán adquirió un simbolismo más fuerte a medida que resurgía la democracia. Su inolvidable historia en la república perdida, Documental Miguel PérezOportunidades para ayudar a inspirar a la sociedad argentina Al final, quedaron décadas de división y dolor en el país.

Guión e ideas sobre Luis Gregorich Enrique VanoliPelícula Aborda la interrupción de las sucesivas democracias desde el golpe de 1930 hasta el inicio de la dictadura en 1976.

Su secuela, La República Perdida II, dedicada al último régimen militar, la derrota en las Islas Malvinas y la convocatoria a elecciones tras la victoria de Raúl Alfonsín, es una apuesta que, según la memoria, este país seguirá adelante.

Afiche del documental "La República Perdida" que hizo historia.

Afiche del documental «La República Perdida» que hizo historia.

Como niño prodigio, quedó como un ejercicio de memoria que Beltrán continuó en los últimos años de su carrera, en cada episodio de su programa sabatino, «Aquí estamos», que se transmitió en vivo en Radio Music 2013-2017 en 101, 5 en el dial FM. Otra señal de cambio de hora desde el comienzo de AM hasta el final de FM.

lejos del micrófono, Su último programa seguía vigente en esa estación., retransmitido todos los sábados en señal de eterno homenaje a la conductora. “No lo voy a hacer solo”, advierte todavía Beltrán en una promoción del espacio musical, acompañado de su exhaustivo comentario lleno de información y sentimiento.

Un legado que convive con el público en un camino de sabiduría y transparencia, reconocido en su despedida final por quienes constituyeron su última audiencia.

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