
En medio de las tensiones que vive el sector vitivinícola, una nueva bodega se enfrenta a dificultades financieras. se trata de san juan Casa Montesque, según los registros oficiales del Banco Central, acumula un total de 286 Cheques rechazados por un total de 471.421.066 pesos.
La empresa es productora de etiquetas como Alzamora, Baltazar y Ampakama y fue propietaria del Diario de Cuyo hasta agosto del año pasado, cuando la familia Montes -la empresa está dirigida por los hijos de su fundador, Francisco Salvador Montes- decidió venderla a los dueños del diario mendocino Los Andes.
El otro caso que alertó al sector fue el de Cellers Bianchique recientemente registró 80 cheques sin fondos por más de mil millones de pesos.

La crisis del vino
En 2025, la industria vitivinícola argentina enfrentó uno de sus peores registros exportadores en casi veinte años, afectada por factores tanto locales como internacionales. Según el informe más reciente del Instituto Nacional de Viticultura (INV)correspondiente a noviembre de 2025, las ventas de vino en el mercado interno presentaron una disminución interanual de 12,5% El acumulado hasta ese mes presentó una disminución del 3,7% respecto al mismo período del año anterior.
Además, la combinación de una demanda interna en descenso y aumentos sostenidos de los costos locales coincidió con un contexto global desfavorable, lo que llevó a que las exportaciones de vino alcanzaran el volumen más bajo desde 2004 y el valor más bajo desde 2009.
Según los últimos datos del INV, la cantidad total de vino exportado durante el año 2025 fue 1,93 millones de hectolitros, una disminución del 6,8% respecto al año anterior. Este nivel marcó el mínimo de dos décadas y sólo superó el récord establecido en 2004, cuando las ventas en el extranjero totalizaron 1,55 millones de hectolitros.
En términos de valor, el sector envió vinos por 661 millones de dólares en 2025, una disminución interanual del 7,2 por ciento. Esta cantidad fue la más baja desde 2009, cuando los ingresos por exportaciones alcanzaron los 553 millones de dólares.

La contracción de las exportaciones reflejó la confluencia de problemas internos y externos que limitaron la competitividad de los vinos argentinos. El declive no se produjo de forma aislada ni exclusivamente en el país, sino en armonía con una retracción global del mercado del vino.
Entre los factores locales que complicaron la situación, la entidad destacó la inestabilidad del tipo de cambio, el aumento de los costos de producción dolarizados, la inflación y el aumento de los costos de transporte. Estos elementos deterioraron la estructura de precios y redujeron márgenes en las bodegas competir en el extranjero, especialmente en segmentos sensibles al valor.
El resultado fue que en muchos mercados los vinos argentinos perdieron su atractivo frente a productos de otros orígenes. El intento de compensar la caída de los volúmenes exportados con aumentos de precios en dólares acentuó la pérdida de participación en ciertos mercados.
A nivel internacional, la menor demanda en destinos clave, especialmente en Europaafectó negativamente a las ventas externas. Cambios en los hábitos de consumo y mayor prudencia por parte de los compradores también se notaron en Estados Unidos y China, dos mercados relevantes para el sector argentino.
En 2025, el mercado mundial del vino experimentó una disminución tanto en el consumo como en la facturación. Aunque la producción mundial se mantuvo estable en alrededor de 230 millones de hectolitros, el sector enfrentó una Proceso de ajuste marcado por la valoración debido a la escasez, la inflación y los cambios en la demanda.






