
España ha vuelto al centro del turismo mundial después de eso llegar en 2025 un récord histórico de llegadas internacionales. El país, un referente en el industria turística y destino preferido Para millones de viajeros, celebró la entrada de 97 millones de turistas extranjeros, una cifra sin precedentes que consolida su liderazgo en el sector. Este hito, anunciado hoy por la Ministra de Industria y Turismo, Jordi Hereurefleja el dinamismo y la adaptabilidad del sector, aunque aún está pendiente el objetivo simbólico de 100 millones.
El balance que presenta el Gobierno no se centra sólo en el volumen de visitantes, sino también en la calidad del crecimiento y la impacto real del turismo sobre la economía y el empleo. La estrategia va más allá de las cifras, impulsando nuevas prioridades para un sector en constante transformación.
Un número récord de llegadas se acerca a los 100 millones
Pese a ello, el conseller Jordi Hereu ha valorado positivamente la evolución del sector, destacando que el crecimiento es «sereno» y responde a una planificación que prioriza la sostenibilidad y la diversificación frente al crecimiento descontrolado. Asimismo, el gasto turístico se ha consolidado como uno de los pilares del balance positivo. En 2025 los visitantes internacionales viajaron a España 135.000 millones de eurosUn 6,8% más que el año anterior y también un récord absoluto.

Según Hereu, este aumento del gasto, que duplica la tasa de crecimiento de llegadas, es síntoma de un turismo de mayor calidad, menos estacional y con mayor aportación a la economía local. El titular de Industria y Turismo remarcó: “Tenemos un mejor patrón de crecimiento anclado en la triple sostenibilidad social, ambiental y económica”.
En este sentido, la ministra destacó la creciente tendencia de viajeros procedentes del exterior mercados de larga distanciacomo Estados Unidos, dada la relativa moderación de los mercados europeos tradicionales.
Previsiones para 2026 y el reto de los 100 millones
De cara a 2026, el Gobierno espera que España alcance finalmente el hito de los 100 millones de turistas extranjeros. Las previsiones para el primer trimestre del año son optimistas: 26 millones de visitantes internacionales y un gasto asociado de 35.000 millones de euroscon incrementos del 3,7% y 2,6% respectivamente con relación al mismo período del año anterior. Sin embargo, el concejal ha insistido en que el objetivo real no es sólo batir récords numéricos, sino consolidar un turismo de mayor calidad, menos dependiente de la estacionalidad y con una mayor distribución territorial y social de los beneficios.
Por su parte, el impacto del turismo en el empleo ha sido otro de los aspectos más destacados del balance de Hereu. El sector cerró en 2025 con 2,75 millones de personas afiliadas a las actividades vinculadas al turismo, lo que supone un crecimiento del 2,4% anual. Aún más relevantes son los detalles del contrato: 80,9% de los empleados del sector ya cuentan con contratos indefinidos, hecho que contribuye a reducir la temporalidad y mejorar la calidad del empleo. El concejal destacó que «los beneficios ya se están trasladando al mercado laboral», y anunció que Turespaña publicará los datos definitivos sobre el empleo turístico en los próximos días.
Regular los alojamientos turísticos, una nueva línea de actuación
Uno de los mayores desafíos para el futuro inmediato será la regulación de vivienda de uso turistico. Jordi Hereu ha señalado que el Plan de acción del gobierno para 2026 pondrá especial énfasis en el control y limitación de este tipo de alojamiento, con el objetivo de dotar al sector de un marco regulatorio más claro y justo.
Las cifras avalan la necesidad de este enfoque: por primera vez, el número de plazas de alojamiento turístico en los 25 destinos más visitados de España se redujo en 2025, con un descenso del 4,1%, hasta 366.375 plazas. Según la asociación Exceltur, la solicitud de nuevas altas y el cierre de ofertas ilegales han provocado la desaparición de casi 16.000 plazas en sólo un año.
España se mantiene así a la vanguardia del turismo mundial, apostando por un modelo que combina crecimiento, sostenibilidad y empleo de calidad. El desafío para 2026 es claro: no sólo agregar más visitantes, sino también garantizar que el turismo siga siendo una fuente de prosperidad compartida.








