Cada empresa puede ampliar o reducir su oferta en función del comportamiento del tráfico, lo que efectivamente permite una mayor flexibilidad en la planificación del tráfico de pasajeros y mercancías (Foto: Shutterstock)
El gobierno argentino firmó un nuevo memorando de entendimiento sobre servicios aéreos con Bolivia, el Memorando de Entendimiento N° 63, en el marco de la política de cielos abiertos que el país lleva adelante desde hace muchos años. El documento actualiza el entendimiento vigente desde 2022 y moderniza las condiciones operativas entre las dos regiones y establece reglas para la reorganización de los enlaces comerciales aéreos entre los dos mercados.
El nuevo texto anula los planes de frecuencias limitadas que hasta ahora existían entre ambos países. Según el acuerdo, las aerolíneas podrán definir libremente el número de vuelos en función de la demanda real y las condiciones del mercado comercial, sin necesidad de establecer límites administrativos por adelantado.
La eliminación de los límites de frecuencia representa el cambio más relevante del memorando. Antes de firmar el nuevo memorando de entendimiento, el operador deberá ajustar su cuota fija de vuelos semanales, un plan que limita la respuesta a picos de demanda estacionales o comerciales entre los dos mercados y dificulta a la compañía la planificación a largo plazo.
Con las actualizaciones, el estándar se vuelve completamente comercial. Cada empresa puede ampliar o reducir su oferta en función del comportamiento del tráfico, lo que en realidad permite una mayor flexibilidad en la planificación del tráfico de pasajeros y mercancías.
El acuerdo también facilita las operaciones de vuelos no regulares, incluida la carga exclusiva, un punto sensible en el comercio bilateral. El cambio permite que ciertos vuelos de carga queden exentos de los vuelos regulares de pasajeros, lo cual es crucial para industrias con necesidades logísticas específicas.
Asimismo, existen acuerdos de código compartido con aerolíneas de terceros países, lo que amplía las opciones de conexión sin tener que operar vuelos propios en cada tramo. El texto también incorpora una mayor libertad operativa para el transporte intermodal, es decir, mezclar carga y pasajeros en el mismo avión.
Otro punto de entendimiento es que se espera que comiencen las negociaciones sobre un nuevo acuerdo de servicios aéreos que reemplace el vigente desde 1966, que ha quedado obsoleto a medida que el tráfico comercial aéreo regional ha crecido en las últimas décadas.
A mediados de julio, Argentina firmó un memorando de entendimiento con Brasil, Chile y Paraguay para iniciar la construcción gradual de un cielo único sudamericano, con el objetivo de profundizar la desregulación del transporte aéreo entre estos países (Foto: Shutterstock)
Con la incorporación de Bolivia, la política de cielos abiertos de Argentina suma 63 acuerdos bilaterales desde su lanzamiento. El objetivo declarado del programa es ampliar la conectividad internacional, crear oportunidades para las aerolíneas y brindar más opciones a los pasajeros y operadores de carga, en el contexto de una creciente demanda de transporte aéreo regional.
El modelo elimina las limitaciones históricas que limitaron la expansión de la industria de la aviación y permite a cada empresa adaptar sus operaciones a la competencia del mercado. Esto es propicio para el ingreso de nuevos operadores, la apertura de rutas y el crecimiento de las economías regionales relacionadas con el turismo y el comercio exterior.
El acuerdo con Bolivia coincide con otro proceso de apertura aérea en la región. A mediados de julio, Argentina firmó un memorando con Brasil, Chile y Paraguay para iniciar la construcción gradual de un «Cielo Único Sudamericano» destinado a profundizar la desregulación del transporte aéreo entre esos países.
Este entendimiento contempla el reconocimiento mutuo de todas las libertades aéreas definidas por la OACI, incluida la novena libertad, que permitirá a los signatarios lograr el cabotaje total en futuras fases de la iniciativa.
De cara a los próximos meses, la agenda bilateral con Bolivia se centrará en negociar un sustituto del acuerdo de 1966, mientras los procesos multilaterales con Brasil, Chile y Paraguay avanzan hacia una integración aérea más profunda. Ambos caminos apuntan al mismo horizonte: una región con mayor conectividad, mayor competencia entre operadores y condiciones más favorables para el comercio exterior y el turismo sudamericano.






