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La inteligencia artificial ejecutó con éxito un ciberataque en sólo 31 segundos sin intervención humana

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La inteligencia artificial tarda sólo 31 segundos en ejecutar un ciberataque. (Prensa Europa)

La inteligencia artificial ejecutó con éxito un ciberataque de ransomware de forma autónoma, completando diferentes etapas de la operación sin intervención humana, y demostró la creciente capacidad de los agentes de inteligencia artificial para automatizar las amenazas informáticas.

El caso, bautizado como «Jade Puffer» y descubierto por investigadores de la firma de ciberseguridad Sysdig, es una nueva alarma para empresas y expertos del sector.

Según los investigadores, el sistema de inteligencia artificial es capaz de escanear el servidor de la víctima, localizar información confidencial, preparar archivos para cifrarlos y luego proceder con el rescate. Uno de los aspectos más interesantes es su capacidad para detectar un fallo, analizarlo y corregirlo antes de continuar con el funcionamiento en tan solo 31 segundos.

Primer plano de la pantalla de una computadora que muestra Los investigadores han descubierto que los ciberataques ahora se pueden automatizar sin supervisión humana. (Biblioteca de imágenes ilustrativas)

El incidente demuestra que los ciberdelincuentes ahora pueden utilizar agentes de inteligencia artificial para automatizar tareas que tradicionalmente requieren la participación continua de humanos con conocimientos técnicos.

La operación sigue las diferentes etapas de un ataque de ransomware. Primero, la inteligencia artificial escanea los servidores infectados para obtener credenciales y otros datos que pueden usarse para ampliar el acceso.

En el proceso, identificará información relacionada con el acceso a interfaces de programación de aplicaciones (API) de inteligencia artificial, cuentas de servicios en la nube, bases de datos y billeteras de criptomonedas.

Posteriormente, el sistema prepara los mecanismos necesarios para cifrar y extraer información sensible. Finalmente, generó una nota de rescate que incluía una dirección de Bitcoin para el pago y proporcionaba información de contacto a través de un correo electrónico de Proton Mail.

Imágenes digitales de teléfonos inteligentes con aplicaciones de inteligencia artificial, que envían flujos de datos y cráneos a través de muros de seguridad digitales que se desmoronan.Para llevar a cabo ciberataques, la IA puede ejecutar, censurar y secuestrar archivos instantáneamente. (Biblioteca de imágenes ilustrativas)

Para los investigadores, lo más relevante no es la sofisticación de las técnicas utilizadas (que se consideran relativamente tradicionales en el mundo del ransomware), sino el grado de autonomía alcanzado durante la operación.

Uno de los factores que puede identificar la implicación de la inteligencia artificial es el comportamiento del código encontrado en el servidor afectado. Según Sysdig, contiene extensas anotaciones escritas en lenguaje natural que explican el razonamiento detrás de las acciones realizadas.

Además, cuando parte del programa falla, el agente de IA interpreta el error, modifica el código del programa y continúa el ataque sin recibir nuevas instrucciones de un humano.

Esta capacidad de adaptación es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la ciberseguridad. Los sistemas de defensa tradicionales a menudo se basan en reglas previamente establecidas, indicadores conocidos y patrones de comportamiento previamente identificados.

La figura encapuchada se sienta de espaldas a varios monitores. Códigos de visualización de pantalla, inicios de sesión de Microsoft 365, alertas de phishing y alertas cibernéticas del FBI.A diferencia de los piratas informáticos humanos, la inteligencia artificial puede corregir su código durante los ataques cibernéticos. (Biblioteca de imágenes ilustrativas)

Los agentes que pueden modificar su comportamiento sobre la marcha pueden dificultar la detección utilizando estas herramientas tradicionales.

La automatización también cambia la escala potencial de las amenazas. Si bien una sola persona o grupo de atacantes tiene una capacidad limitada para gestionar múltiples operaciones simultáneamente, los sistemas automatizados pueden ejecutar múltiples campañas en paralelo.

Esto aumentaría significativamente el número de objetivos sin aumentar el número de ciberdelincuentes involucrados.

Otro riesgo es el llamado “secuestro de LLM”, una práctica basada en el robo de credenciales utilizadas para acceder a servicios y modelos de IA. Los atacantes pueden utilizar claves API pertenecientes a la empresa para utilizar recursos de inteligencia artificial sin asumir directamente el coste de su operación.

Un hombre mira una pantalla de computadora con ventanas falsas. "error del sistema" Superposición de Windows sobre fondo de código binario rojoMediante la automatización, los ciberdelincuentes pueden ejecutar cientos de ataques simultáneamente. (Biblioteca de imágenes ilustrativas)

En este caso, la organización puede terminar financiando indirectamente algunas de las herramientas utilizadas para atacarla.

El caso Jade Puffer destaca la necesidad de que las empresas adapten sus sistemas de defensa para hacer frente a una nueva generación de amenazas. La protección basada únicamente en firmas conocidas puede no ser suficiente para agentes capaces de modificar su comportamiento durante la operación.

Los expertos señalan la necesidad de sistemas automatizados para analizar comportamientos anómalos, detectar instantáneamente actividades sospechosas y responder a las amenazas antes de que se propaguen.

Primer plano de manos escribiendo en el teclado de una computadora portátil, pantalla iluminada por un código verde en un ambiente oscuroLos expertos aseguran que la ciberseguridad también debe automatizarse. (Reuters)

La inteligencia artificial no necesita ser consciente como Skynet en la saga de películas Terminator para ser una herramienta peligrosa. El principal problema es su capacidad para seguir instrucciones, adaptarse a obstáculos y operar a velocidades que serían difíciles de igualar para un equipo humano.

Los casos identificados por Sysdig ilustran un escenario en el que un atacante podría simplemente definir un objetivo y dejar que un agente automatizado realice la mayor parte de la acción. Para la industria de la ciberseguridad, el desafío será desarrollar defensas que puedan responder con la misma rapidez.

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