Beber agua fría no representa un problema común, aunque puede provocar molestias digestivas pasajeras en algunas personas (Imagen ilustrativa Infobae)
Beber agua fría es una práctica habitual y, en la mayoría de los casos, no supone ningún problema. Aun así, uno de los efectos más descritos es unas molestias digestivas pasajeras cuando la bebida se sirve muy fría.
Las dudas sobre sus posibles efectos en el organismo no se refieren a riesgos en general, sino a circunstancias concretas: si esta forma de consumo puede provocar malestar en algunas personas, y qué evidencia científica hay que lo avala.
En este contexto, la experta en salud y bienestar y licenciada en nutrición deportiva Aurora Casanova lanza en un informe una advertencia común: el agua demasiado fría puede no ser adecuada para todos.
Beber agua fría ha levantado sospechas porque puede estar relacionado con molestias digestivas y existe respaldo científico para estos efectos (Imagen ilustrativa Infobae)
Un estudio publicado en el British Journal of Nutrition respalda parcialmente esta observación al analizar la relación entre el consumo de bebidas frías y alimentos y diferentes indicadores de salud entre los adultos estadounidenses.
El trabajo no se centró únicamente en el agua fría, ni permitió establecer una relación causa-efecto directa, pero sí encontró una asociación entre una mayor ingesta de bebidas frías y síntomas digestivos (como plenitud abdominal en algunas de las muestras evaluadas).
Las preguntas sobre los efectos del agua fría son más un hecho cotidiano que una alarma general. La cuestión central no es establecer que beber agua helada sea absolutamente perjudicial, sino comprender en qué circunstancias puede provocar molestias.
El agua sobreenfriada no es para todos, advierte Aurora Casanova (Imagen ilustrativa Infobae)
El estudio incluyó a 415 adultos de entre 18 y 65 años y evaluó la frecuencia de consumo de bebidas calientes, frías y alimentos en el último año. También muestra síntomas de ansiedad, insomnio y malestar gastrointestinal, incluidos gases y sensación de plenitud en el abdomen.
Como se detalla en el estudio, una mayor ingesta de bebidas frías se asoció con una mayor sensación de plenitud abdominal entre algunos participantes.
Este síntoma digestivo hace referencia a sentirse pesado o lleno. En pocas palabras, es la impresión de que el estómago está lleno o que la digestión es más lenta de lo habitual.
Es en este punto que la observación informativa de Aurora Casanova está parcialmente respaldada por la evidencia disponible.
Un estudio del British Journal of Nutrition analizó la relación entre bebidas y comidas frías y diferentes indicadores de salud en 415 adultos (Imagen ilustrativa Infobae)
Como se detalla en el estudio, el método elegido fue un diseño transversal. Esto significa que los datos se adquirieron en un solo momento en el tiempo, por lo que este trabajo nos permite detectar asociaciones estadísticas, pero no determinar si una conducta es la causa directa de los síntomas.
En otras palabras, este estudio no muestra que beber agua fría sea malo para la salud o que beber agua fría en sí cause problemas digestivos. El estudio relacionó una mayor ingesta de bebidas frías con una mayor sensación de plenitud abdominal en algunos participantes.
De todos modos, este trabajo nos lleva a ser cautelosos con una hipótesis limitada: la temperatura de los alimentos ingeridos puede afectar las respuestas digestivas en algunas personas, pero esto no equivale a una confirmación científica general.
El estudio vinculó una mayor ingesta de bebidas frías con una mayor sensación de plenitud abdominal en algunos participantes (Imagen Ilustrativa Infobae)
Dejando a un lado las afirmaciones o los prejuicios, en este estudio beber agua fría no se consideró una amenaza universal para la salud, pero tampoco era una práctica completamente neutral para todos los organismos vivos.
Hay indicios de que esto puede estar relacionado con molestias digestivas temporales en algunas personas. En este marco, las advertencias de Aurora Casanova sobre la recuperación pueden leerse como una guía práctica más que como una orden judicial.
Estudios transversales no han demostrado que beber agua fría sea perjudicial para el organismo, ni que beber agua fría en sí provoque trastornos digestivos (Imagen ilustrativa Infobae)
Para algunas personas, el agua muy fría puede resultar incómoda, especialmente si beber agua provoca una sensación de pesadez o saciedad.
Este estudio no hace que esta observación sea una certeza absoluta, aunque sí proporciona antecedentes útiles para respaldar que la temperatura de la bebida afecta la tolerancia digestiva al menos en algunos casos.



