Tras los reclamos de las feministas, los agentes agredieron a Patricia Orozco golpeándola en los brazos y haciéndole una llave para inmovilizarla. Producto del altercado, resultó con golpes en la barbilla, con la muñeca de su brazo izquierdo inflamada y laceraciones en su brazo derecho producto de la imposición violenta de las esposas policiales a que fue sometida. Fue subida mediante la fuerza a una patrulla de la Comisaría de la Mujer y la Niñez y llevada a las oficinas de la delegación departamental de la Policía en la ciudad de León. A las otras dos feministas las aventaron con violencia y les quitaron sus maletas y bolsos.
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